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Cómo evitar el enfado y la ira sin justificación

El enfado es otra de las emociones naturales y también una reacción lógica del cuerpo y de la mente ante situaciones que no nos gustan nada. Como emoción natural, la mayor parte de las veces es necesaria , pero en esta ocasión, cuando el enfado se convierte en ira , podemos y debemos evitarlo. Porque en la mayor parte de las veces se debe a factores externos a nosotros y el cabreo no soluciona nada. ¿pero cómo logramos evitar los enfados injustificados? Vamos a intentar analizar el enfado y sus causas y consecuencias para lograr evitarlos en la medida de lo posible.

Me pasó ayer mismo. Un atasco, llegaba tarde, los coches pitaban y un motorista se me cruzó por delante; abrí la ventana y le solté tales improperios que casi causaron otro accidente. ¿de qué me valió hacer eso? Haciendo spoiler: de nada. La ira es muy peligrosa cuando está fuera de control. Ahora bien, el cabreo, el enfado, bien gestionado y limitado en el tiempo, puede ayudarnos a despertar nuevas ideas y comportamientos que sin esos enfados no seríamos capaces de ver.

El cabreo está muy asociado al disgusto y a la tristeza. De hecho, suelen aparecer de la mano. Viene en forma de “espasmo” físico ( grito, paralización, violencia), de pensamiento negativo ( tristeza, desesperación, impaciencia) y también de comportamientos impredecibles ( como por ejemplo el insulto, o el deseo de confrontación) . Muchas veces estos comportamientos directamente ni aparecen. Y provocan el famoso “¿qué te pasa?” , que provoca la respuesta interiorizada ” no me pasa nada“. La expresión del enfado o de la ira varía mucho de persona a persona, pero en mi caso, soy de los que pienso que prefiero saber qué está pasando antes de usar creencias que no aseguran un final feliz.

¿Qué provoca el enfado? O mejor preguntado ¿qué interpretación de qué hecho provoca que tu te enojes?. Es siempre bueno recordar que las emociones se activan al “interpretar” qué es lo que está pasando y no por el propio hecho en si. Una cosa es llegar a un atasco monumental y otra muy diferente es cómo interpreto yo lo que me pasa cuando hay un atasco.

¿es necesario enfadarse todo el rato? ¿podemos ser algo más livianos con nuestros pensamientos? Esto es lo que perseguimos los que meditamos. No queremos que el hecho en sí no aparezca, sino que no nos afecte tanto el interpretar ese hecho. ¿cual es el estado en el que estamos inmediatamente anterior al enfado y qué es lo que desencadena la ira?

Lo primero que deberíamos hacer es entender y ser conscientes de  qué pasa cuando nos enfadamos.

Si está justificado el enfado y cuales son las consecuencias de eso hecho que provocan un mayor enfado. ¿merece la pena enfadarse así? ¿qué vamos a conseguir cambiar?

¿es la gota que colmó el vaso? A veces acumulamos pequeños enfados y hay una “gota” que provoca que saltemos. Esto ocurre mucho en las relaciones personales. Por el simple hecho de evitar el enfrentamiento, no expresamos qué nos está molestando del comportamiento de los demás. Vamos acumulando pequeños enfados hasta que saltamos. Y entonces aparece una ira terrible.

Un enfado no siempre es malo. Nos puede ayudar a generar una energía que nos abra más posibilidades de acción o de reacción.

¿y de qué nos sirve saber qué nos enfada? Pues sin duda nos ayuda a conocernos mejor. A ser más conscientes de nuestros valores y creencias. De nuestros prejuicios. ¿esto que me pasa a mi ocurre con todo el mundo o solo conmigo? El enfado habla de mi yo, de mi ser más limitante.  Si logramos detectar esos valores y conocer más cuándo , cómo y por qué nos enfadamos, sin duda ayudará a evitar esos malos tragos por los que todos pasamos. Especialmente cuando son factores que no dependen de nosotros. ¿hasta qué punto aceptamos el error en los demás como parte de su aprendizaje?

Y por último, y de cara a gestionar mejor nuestros enfados e intentar evitar la ira y la agresión (enfado descontrolado), deberíamos aprender a manejar más la respiración profunda, la relajación muscular ( a actividad deportiva) , contar hasta 10 o la meditación como forma de aprender a gestionar mejor el estrés que nos producen los pensamientos negativos. Estas son herramientas que pongo a disposición de mis clientes por si les ayuda en nuestras sesiones de coaching ejecutivo. Por cierto, lo de practicar boxeo para focalizar la ira no sólo no funciona sino que agrava la situación.

A mi me viene muy bien registrar en un papel (o en las notas del Iphone) las situaciones que me desencadenan los enfados. A veces podemos evitar esas situaciones, otras podemos analizar si realmente merece la pena enfadarnos, o incluso hasta qué punto dependen de nosotros el que aparezcan o no. Parece mentira la cantidad de conocimientos que podemos adquirir por el mero hecho de apuntar cuando nos enfadamos. A veces incluso nos ayuda el mero hecho de ser conscientes de los factores que desencadenan, y de nuestro poder de influencia sobre dichos factores.

¿y a ti qué te enfada? ¿merece la pena? ¿logras algo enfadándote? ¿conoces todo lo que dispara tu ira y pones remedio para que no aparezca, o, si lo hace, te libera energía que te ayuda? Como siempre en la vida, las emociones son necesarias sean percibidas como ” buenas ” o ” malas “. Lo importante es saber canalizarlas para que nos ayuden a estar mejor con nosotros mismos.

 

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