fatiga pandémica

En las últimas semanas estamos recibiendo algunos clientes que sin saber por qué nos hablan de una especie de cansancio mental. Esta fatiga viene acompañada de una falta de ilusión, cansancio, irritabilidad , problemas de sueño, … Mucho de lo que nos está pasando tiene que ver con llevar más de un año enfrentados a terribles noticias sobre la evolución del Covid-19. Pero la ahora llamda fatiga pandémica tiene que ver con la imposición de medidas disciplinarias sin contraprestación. Nos obligan a tener falta de libertad incluso de los aspectos más básicos de nuestras vidas, como es relacionarnos entre nosotros. Y no nos dan ninguna recompensa. 

La fatiga pándemica es el nombre escogido para representar una sintomatología que se lleva presentando en los últimos meses y que tiene su origen en la pandemia del Covid-19 que estamos viviendo. A pesar de que los ritmos de vacunación son adecuados (aunque no óptimos), parece que esto va para más largo de lo que inicialmente pensábamos.

 

Las “dos semanas como mucho” se han convertido en un año interminable lleno de malas noticias.

El estrés que nos produce la ausencia de libertad , y que no sepamos a ciencia cierta que va a pasar mañana, tiene un origen conocido: cuando nuestro cuerpo sabe que no cuenta con recursos suficientes para luchar contra algo (situación o persona), reacciona con estrés. El estrés a su vez produce ansiedad incontrolada. Vivir lo que nos ha tocado vivir, encerrados, con cuidado y miedo a contagiarnos, sin libertad de movimientos,y sin contacto social es algo que nos va pasar factura. No es cierto que vayamos a salir más fuertes. La Resilencia , palabra de moda, no fue creada para los que estamos viviendo el Covid-19 más de cerca.

Y cuando al otro lado del “sufrimiento” y falta de libertad no hay ninguna recompensa, aparece la fatiga pandémica . Es como que tiramos la toalla, como que gritamos al mundo que no podemos más. Pero ¿qué podemos hacer cuando ya ha aparecido en nuestras vidas esta sensación de hastío?

Lo primero es cuidar nuestro cuerpo, no sólo haciendo aquello que más nos gusta ( comer, hacer deporte, ver una serie divertida, leer, disfrutar de un rayo de sol), sino también premiándonos en pequeñas dosis con aquello que si que nos dejan hacer. El efecto premio funciona. En mi caso dosifico el chocolate con la tarea realizada , sin atragantarme. Y eso me ayuda.

Utiliza aplicaciones como Headspace o Calm para introducirte en el mundo de la meditación de manera sencilla.

Lo segundo es cuidar de nuestra mente. Es fundamental para la fatiga pandémica alejarnos de aquellas fuentes de información que no hacen sino empeorarnos. Si nos estamos nutriendo cada día de la crisis económica, del aumento de contagios, de las muertes que se siguen produciendo, de los retrasos en las vacunas, nuestra fatiga pandémica irá a peor. Sin embargo , y ahora más que nunca, disponemos de fuentes de información inspiradoras que nos hace poner el foco en otro lado y que nos ayuda a estar más felices con los que tenemos.

Lo tercero es cuidar nuestras relaciones. Estar encerrados en nuestras casas no significa desconectarnos del mundo. La tecnología hoy nos permite quedar , aunque sea virtualmente, con aquellos/as que nos hacen reír, que nos elevan la emoción de la alegría, que nos transmiten esperanza e ilusión. Desconecta de los medios tóxicos y aprovecha ese tiempo para hablar con los que en breve podrás abrazar.

 

Es fundamental focalizar nuestra mente en pensamientos positivos, en todo lo que ayuda a cuidarnos, a inspirarnos, a buscar el lado bueno de las cosas, que siempre lo hay.

 La meditación a mi me ayuda mucho. De hecho, la recomiendo a todos mis clientes de coaching ejecutivo. Creo que el beneficio mayor que da la meditación es poder controlar el estrés con mayor efectividad. Y esta incertidumbre que nos toca vivir, esta ausencia de luz (ahora nos dicen que tampoco podremos movernos en Semana Santa), esta falta de planes alternativos (porque no sabemos cuándo ni cómo podremos hacerlos), no ayuda a reducir nuestro estrés, sino que lo aumenta.

Y si a pesar de todo , necesitas ayuda, no dudes en pedir acompañamiento terapéutico , ya sea a través de la psicología o del coaching. Hoy en día todas estas terapias pueden realizarse online, por lo que no tienes , si no quieres, que abandonar tu hogar para recibir acompañamiento en el sentimiento de tus emociones.

Y tu ¿has padecido o estás padeciendo fatiga pandémica? ¿qué te sirve a ti para recuperar la ilusión en el futuro que vamos a vivir?

 

2 comentarios en «Cómo reducir la fatiga pandémica»

  1. Bea de la Hoz y Aizpurua

    Hola Diego! Como siempre que puedo, leo tus comentarios que me encantan y siempre son temas muy cercanos a mi 😉
    En este caso te contaré que no padezco esa fatiga pandemica, gracias a Dios! Deseé cambiar de vida meses antes del estado de alarma, en ese momento no se hablaba para nada de este maldito bicho, y cuando llegó, coincidió con el arranque de mi nueva vida que tb gracias a Dios pude continuar ejerciéndola debido a que ambas cosas estaban relacionadas con el tema sanitario (Cruz Roja y Fundación Infantil Ronald McDonald)

    Ese cambio de vida y ver las cosas de otra manera solo me ha aportado energía, motivación y ganas de seguir adelante de una nueva manera. La pandemia no ha podido conmigo porque vino acompañada de un cambio previo de razón de vivir así que pude estudiar el cambio, sentirme orgullosa de haberlo hecho y seguir buscando oportunidades con ganas y sabiendo que tarde o temprano llegarán.

    No lo tengo fácil ya que mi trayectoria profesional difiere mucho de lo k busco ahora, por eso trato de que la gente me conozca como persona, sin un CV de por medio, para que vean que me muevo con ilusión, optimismo, empatía y muchos valores. Esto lo he conseguido tb gracias a la Oración en primer lugar y a haber leído mucho acerca de la meditación aunque cuando me he puesto a intentar practicarla, aún la cabeza se me dispara para pensar en pasos a seguir, pero están ahí sus principios k es cierto k ayudan mucho. Ayudan a manejar tus pensamientos, a controlarlos, a separar lo malo que entra de lo bueno que quieres, a ser paciente y a no pretender que las cosas lleguen ya si no a ver que llegarán cuando deban de llegar, eso sí, poniendo de tu parte por supuesto.

    Gracias de nuevo por una lectura más y seguiré pendiente de tus redes y newsletters tan cercanas y optimistas. Gracias!

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