Saltar al contenido

Un mayordomo por 500 dólares al mes

mayordomo,saas,collar de vacas
Comparte este post y haz más feliz a alguien

Esta mañana no salía de mi asombro cuando he leído que una empresa ha desarrollado un collar para vacas que no solo evita que se salgan del redil mediante una cerca virtual, sino que monitoriza su salud en tiempo real —fertilidad, temperatura, signos de celo— exactamente igual que un Apple Watch monitoriza a una persona . Los collares de Halter (que así se llama la empresa) se colocan en el cuello del animal, como un cencerro, y registran sus movimientos y recopilan datos de salud, incluida la fertilidad, alertando al ganadero en tiempo real sobre la ubicación y salud de cada animal. La startup que lo fabrica, respaldada por Peter Thiel, ya está valorada en 2.000 millones de dólares. ¿por qué no he inventando yo algo así antes?

Me recuerda a la noticia que leí hace tiempo: un robot humanoide doméstico, NEO, que puede comprarse por 20.000 dólares o alquilarse mediante un modelo de suscripción de 499 dólares al mes, para doblar ropa, vaciar el lavavajillas y organizar la casa. ¿no te parece maravilloso?

Y aún hay un tercer ejemplo, este más cercano porque creo que me lo voy a comprar: Google acaba de lanzar la Fitbit Air, una pulsera de actividad sin pantalla por menos de 100 euros. El precio de entrada es tan agresivo que muchos van a darle una oportunidad solo por probar el coach de Gemini. El dispositivo te da datos básicos —pasos, frecuencia cardíaca, sueño— gratis para siempre. Pero si quieres que una IA interprete esos datos y te dé recomendaciones personalizadas tipo para adelgazar o para ganar mas muscular, entonces necesitas Google Health Premium.

¿qué es la Capa Premium? Pues son entrenamientos personalizados con Gemini IA, análisis avanzado de sueño, carga cardiovascular, recuperación y muchas más cosas. La propia industria lo reconoce: esta estrategia de anzuelo inicial más monetización recurrente es idéntica a la que usan startups SaaS exitosas: ofreces valor inmediato gratis, luego conviertes a suscriptores cuando el usuario ya depende de tu producto. Vamos, lo que viene haciendo Gillete con sus cuchillas desde que el hombre se afeita con ellas.

El mismo patrón, distintos sectores de aplicación

En los tres casos el hardware es solo la puerta de entrada. El negocio real está en la capa de software, monitorización, datos e inteligencia artificial que vive encima:

  • El collar no vende «control del ganado», vende una suscripción de monitorización continua.
  • El robot no vende «ayuda doméstica», vende horas de trabajo robótico mensuales.
  • La pulsera no vende «medir tus pasos», vende un entrenador personal con IA disponible 24/7.

Es el mismo modelo del software (el SaaS de toda la vida) aplicado ahora al cuerpo, al hogar y al campo. El objeto físico —barato o incluso regalado— es el cebo. La suscripción es el negocio.

Y aquí viene la parte que no le gusta nada al Gobierno ( a cualquier gobierno)

Pensemos en el robot doméstico por 500 dólares al mes. Hagamos números fríos: contratar a una persona para tareas del hogar implica salario, Seguridad Social a cargo de la empresa o familia, vacaciones pagadas, posibles bajas, indemnizaciones, formación… Un coste real que en España fácilmente duplica el salario bruto.

Con un robot, pagas 500 dólares al mes y punto. No coge bajas, no se va de vacaciones, no genera derechos laborales, no necesita seguro médico ni cotizaciones. Trabaja 24/7 sin horas extra ni festivos.

Dicho así, suena directamente a sustitución de empleo doméstico por una «suscripción sin derechos laborales». Y no es ciencia ficción: es una realidad en el 2026.

La pregunta que esto abre no es solo tecnológica, es social: si la automatización siempre gana la comparación de costes porque el robot nunca tiene derechos que proteger, ¿qué pasa con los millones de empleos de cuidados y servicios domésticos? ¿Estamos preparados para esa conversación, o vamos a fingir que no está pasando hasta que sea demasiado tarde? ¿y qué ocurre en el caso de los cuidadores? ¿nos imaginamos a alguien con la terrible enfermedad de Parkison o Ela atendido por un robot de 500 euros mensuales?

Otro ejemplo que ilustra lo mismo: los coches

Algunos fabricantes de automóviles ya venden coches con funciones de hardware (asientos calefactables, más potencia del motor) instaladas de fábrica pero bloqueadas por software. Si quieres activarlas, pagas una suscripción mensual o anual. El coche es tuyo, pero parte de sus capacidades son «de alquiler». De hecho, a un amigo el Mercedes no le arrancaba y lo monitorizaron desde fuera para darle acceso al motor de arranque y ya funcionó. Una locura.

Hacia un futuro de «fracciones de tecnología»

Lo que viene es un mundo donde dejaremos de pensar en «comprar cosas» y empezaremos a pensar en «suscribirnos a capacidades». El collar, el robot, la pulsera o el coche son solo el envoltorio, un gancho. Lo que realmente compramos —o alquilamos mes a mes— es inteligencia, datos y servicio.

Esto plantea preguntas para cualquier profesional o empresa:

  • ¿Qué parte de mi negocio podría ofrecerse como «uso por horas» o «por niveles» en lugar de «todo o nada»?
  • ¿Estamos preparados como líderes para no ser dueños de casi nada, solo usuarios temporales de todo?
  • ¿Qué pasa con tu privacidad cuando el dispositivo que llevas en la muñeca, en el cuello o en el salón envía constantemente datos a la nube?
  • Y la más incómoda de todas: si la máquina siempre gana en coste porque no tiene derechos, ¿qué responsabilidad tenemos de proteger los empleos humanos que sustituye?

El futuro no va de vacas, robots o pulseras.

Va de un modelo de negocio y de una decisión de sociedad: pagar exactamente por el trozo de inteligencia que necesitas, cuando lo necesitas… y decidir qué espacio le dejamos a las personas.

¿Tú qué crees, lo adoptaríamos en España con la misma rapidez que en Estados Unidos? ¿Y deberíamos? Me encantará leerte en opiniones.


Comparte este post y haz más feliz a alguien

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.