abrazos,contacto físico

El poder de los abrazos olvidados

Se nos han prohibido los abrazos y el contacto físico. Incluso antes de la obligatoriedad del uso de mascarillas, el distanciamiento social y la limpieza consciente de las manos. Y quieras o no, en una sociedad como la nuestra , el hecho de no poder tocarnos, ni para darnos la mano, está haciendo mella en nuestras cabezas y en nuestras emociones. ¿por qué son tan importante los abrazos? ¿el que no nos estemos tocando, está influyendo en nuestra mente?

Todavía me acuerdo de esa primera semana de Marzo. Tenía que enseñar Madrid a unos clientes americanos y me llamó la atención cuando al intentar dar mi mano ellos me mostraron su frío codo. Me dijeron que habían visto en la CNN que así había que saludar a partir de ahora. Esto se ha venido manteniendo hasta hoy , aunque la gente más joven lo está haciendo con el puño, que dicen que es incluso más seguro. ¿dónde han quedado los abrazos y achuchones y sobre todo qué nos estamos perdiendo con ello?

Allá por los años 60 del siglo pasado, un psicólogo americano, Sidney Jourard, realizó un estudio de observación que comparaba a parejas de todo el mundo durante una hora: concluyó que las parejas en Puerto Rico se tocaban 180 veces en esa hora, las de París 110 veces, y las de Inglaterra apenas se rozaban. Jourard también observó que los padres de países mediterráneos y sus hijos tocaban tres veces más que sus correspondientes familias estadounidenses. ¿nos tocábamos más en España que en el resto del mundo?

Una de las sociedades más disruptivas que he conocido ha sido la japonesa. Especialmente a la hora de saludarse, o incluso de amarse, sus costumbres son radicalmente opuestas a las nuestras . El contacto físico es prácticamente inexistente o está reducido al ámbito sexual. Para muchos, esta es una de las razones por las que la tasa de suicidios en Japón esté muy por encima de la del resto del mundo.

Hemos olvidado lo importante que es que nos toquen, pero lo necesitamos para sobrevivir.

CAMILLA LÄCKBERG

Afortunadamente en España habíamos ganado mucho en cuanto al poder del contacto físico si lo comparamos con la época de nuestros padres, y ni te cuento de nuestros abuelos. El abrazo entre amigos independientemente de su tipo de relación o los besos entre padres e hijos se habían convertido en algo natural . Y sin duda sacábamos réditos de esos abrazos y de esos contactos físicos.

El tacto es el primer sentido desarrollado en el ser humano. Hay estudios que demuestran que tras ocho semanas de gestación ya está desarrollado, y que es fundamental que el bebé empiece a sentir el contacto con su madre y con su padre al poco de nacer. Y no os quiero contar la importancia que es que exista “contacto” entre padres e hijos durante su niñez. Algo que muchas culturas prohiben, es absolutamente necesario siempre y cuando no exista ningún tipo de abuso por parte de los adultos.

En el caso de los adultos la necesidad de los abrazos y del contacto físico es incluso más flagrante . Un curioso estudio del 2013 afirma que lo que más aprecian los enfermos mayores con respecto al servicio de enfermería, es el contacto físico. En el caso de las personas maduras, se demuestra que un simple abrazo emotivo puede ayudar a combatir el estrés, permite reducir enfermedades comunes como el resfriado y sin duda ayudan a mejorar nuestra salud mental.

Desgraciadamente estamos viviendo en nuestras sesiones de coaching ejecutivo a muchos clientes que expresan sentimientos de miedo ante la incertidumbre. Hemos explicado ya que ese miedo es absolutamente necesario si no se mantiene en el tiempo. Pero estoy seguro , como coach y como persona, que si pudiéramos abrazarnos más , tocarnos más sin preocuparnos de los contagios, muchos de estos miedos podrían desaparecer o cuanto menos aminorar su fuerza emocional.

Ojalá llegue pronto una vacuna y podamos abrazarnos de nuevo. ¿a quién te gustaría hacerlo ahora?

2 Comments

  • Bea de la Hoz y Aizpurua dice:

    Hola Diego;

    Tengo la suerte de poder abrazar a mi pareja y a mi perrita cada día, sin esos abrazos y achuchones no aguantaría. Echo de menos los abrazos a mis sobrinos aunque te reconozco que cuando los veo que ahora es mucho menos, no podemos evitar abrazarnos ni ellos ni yo, con las mascarillas o con lo que sea, darnos un abrazo sale del alma y como dices es necesario para ambos.

    Creo que el tocar unas manos en algunas personas equivale a un abrazo, y eso sí que lo hecho de menos. Ya estamos perdiendo la costumbre y sobre todo con personas mayores y que son quienes mas lo necesitan, como ayuda física o como consuelo. Pienso que ellos deben de pensar que no queremos tocarles y se me rompe el corazón.

    Demos gracias a Dios que de momento no nos han cerrado los oídos. Hace poco escuché a una Doctora de Neonatología de La Paz como le daba ánimos a una familia y al salir le dije que había sido una experiencia maravillosa escuchar como con terminología médica y humana, había atendido y animado a los padres que estaban muy perdidos con la enfermedad de sus hijas; y me dijo que no hay mejor medicina que la que entra por los oídos. Aquello me marcó y se me quedó. Creo que a los oídos uniría una buena “acogida” de manos cuando no hay confianza suficiente, para transmitir que la otra persona te entiende, que te apoya y que está contigo.

    Ojalá no nos hagan ponerlos orejeras ni mordazas porque como esto siga así, perdemos toda nuestra esencia, nuestra humanidad y lo más importante, la cercanía y cariño hacia las personas. Nos convertiríamos en robots humanos.

    Echo de menos un buen abrazo a mi madre de 84 años. Reconozco que cuando la veo un pequeño achuchón la doy; lo siento, pero no puedo evitarlo.

    Gracias por tus palabras y compartirlas

    Un saludo Diego.

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