como delegar,confianza,como delegar en el equipo

Por qué nos cuesta tanto delegar

Cualquiera de las evaluaciones de desempeño que se realizan a los líderes de empresa tienen la delegación de funciones y poderes como uno de sus pilares básicos. Entonces ¿ por qué nos cuesta tanto delegar ? ¿qué hacemos mal cómo líderes responsables en nuestras empresas?

Recuerdo con cierto miedo las evaluaciones 360 a las que todos los años me sometían en las multinacionales. Por lo general, eran maneras de plasmar en un papel lo que ya sabíamos o conocíamos. Pero puesto por escrito parecía que las competencias se veían transformadas por un multiplicador emocional. El trabajo en equipo, la delegación, el respetar el equilibrio entre tiempos personales y profesionales… Un repaso de arriba abajo a nuestras actitudes y aptitudes profesionales.

Hoy quiero dedicar algo más de tiempo a la delegación. ¿por qué nos cuesta tanto delegar? Creo que gran parte de las razones se explican por las propias competencias del ser humano. Pero sería injusto decir que la ausencia de delegación también tiene que ver con el carácter español y la cultura aprehendida con el paso de los años. A la hora de examinar la delegación , debemos hacer especial hincapié en la confianza. Porque nadie es capaz de delegar si no tiene confianza en quien delega.

La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiando (Ernest Hemingway)

¿y cómo se llega a la confianza? Pues si desgranamos la confianza, aparecen tres pilares básicos que debemos cumplir.

1.Sinceridad para decirse lo que se piensa . 

Sinceridad no es sincericidio. Es una de las distinciones clásicas del coaching. Sinceridad es decir lo que uno piensa, asumiendo la responsabilidad de sus palabras , y por tanto de la consecuencia de esas palabras. Cuántos jefes he conocido que sólo dicen lo malo. O sólo dicen lo bueno. Sinceridad no es decir siempre lo que piensas, sino evitar la mentira, es decir, no decir lo que realmente piensa. Es fundamental , de cara a construir la confianza en el equipo, saber que vamos a lograr mantener un nivel de conversación fluido, y seremos capaces de decir cuándo algo se ha hecho mal o bien, siempre en el momento adecuado.

2. Competencias bien otorgadas

A cada persona hay que asignarle lo que mejor sabe hacer. Cuántas veces la delegación de funciones se hace mal porque se tiende a dar siempre lo importante o lo urgente a los mismos. Cada persona tiene unas competencias, que hay que respetar. Y si se incumplen, hay que comunicar en tiempo y forma la ruptura de esa confianza. ¿ por qué nos cuesta tanto delegar ? Porque no siempre asignamos cada función al colaborador idóneo.

De nada sirve dar una función a alguien que sabes de antemano que lo va a hacer mal.

Sería incoherente  asignar a alguien una tarea porque sabes que con sus competencias la va a cumplir sobradamente, y luego estar preguntando cada dos por tres sobre la evolución de la misma, o el desempeño. Es decir,  desconfiando de las competencias que previamente ha demostrado tener.

3. Credibilidad – Haz lo que dices y di lo que haces

De nada sirve delegar si somos inconsistentes en nuestros actos. De nada sirve darnos a conocer si nuestras palabras no tienen relación ni con nuestros hechos ni con nuestras emociones o sentimientos. De nada sirve liderar un equipo si no somos capaces de inspirar credibilidad en nuestra persona. ¿cuántas veces hemos premiado a algunos por hechos que luego hemos negado a otros? ¿ hacemos siempre lo mismo o divagamos según los acontecimientos?

Es fundamental ser constante, de esta manera todo será mucho más predecible.

Al igual que en las empresas, en el coaching ejecutivo es fundamental crear confianza. Pero en este caso no es para delegar, sino para crear el ambiente necesario para ser sinceros y descubrir (coach acompañando y coachee siendo sincero/a) la mejor manera de lograr el reto propuesto. Si no, es tiempo perdido. Y a nadie le gusta perder el tiempo ¿verdad? .

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada.

Share This

Copy Link to Clipboard

Copy