Cómo controlar un enfado antes de que te supere

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Creo que fue Aristóteles quien dijo una vez que enfadarse era muy fácil. Lo realmente difícil era enfadarse con la persona adecuada, en el momento adecuado y con el sentimiento (tono) adecuado. Y entonces me planteo que muchos malos (o ausentes) enfados han terminado en broncas con un poder de destrucción infinito. ¿cómo controlar un enfado?

Veo una foto de Steve Jobs antes de morir. Me lo imagino postrado en su cama, con un cáncer de páncreas claramente terminal y con una gestión del dolor cuanto menos mejorable. El lo expresa lo mejor que puede:

» Puedes ser el más rico del mundo, comprar un avión o coche enorme, subir al espacio, pero no puedes contratar a nadie para que te transporte el dolor» . Imagino su cabreo, titulares enormes con la palabra multimillonario y nadie le podía quitar ese enfado producido por el dolor.

Los mayores enfados vienen provocados cuando no somos conscientes de donde vienen esos enfados. O si lo somos, no es la causa principal del enfado. Normalmente «saltamos» tras acumular muchos mini enfados. Pero por lo general los grandes enfados, a pesar de ser un cúmulo de muchos, tienen un origen común. Y ahí es donde debemos trabajar. Qué es de verdad lo que nos está provocando el enfado.

Nos enfadamos mucho, también sufrimos mucho cuando no externalizamos los enfados, al igual que con cualquier otra emoción o sentimiento. Huir del enfado tiene sentido si vemos que puede acabar en una irascibilidad insoportable, donde todo lo que se nos pase por delante puede sufrir sus consecuencias.

El enfado es como un paciente enfermo, hay que tratarle con medicinas de la salud psíquica antes de que se convierta en crónico.

Pero volvamos a nuestro titular . Para saber cómo controlar un enfado lo primero que hay que buscar es su causa. Si podemos hacer algo para solucionarlo, nos propondremos tener un reto , dividido en pequeños esfuerzos fácilmente alcanzables. Si tenemos que «compartirlo» con aquella persona o situación que nos lo provoca, hagámoslo siempre que podamos. Muchos de los enfados vienen provocados por conversaciones que nunca se tuvieron o si las hubo , no se dijo toda la verdad.

Si la causa es externa y poco podemos hacer con respecto a ella, practiquemos ejercicio, hagamos meditación, utilicemos el humor. NO nos aguantemos el enfado jamás pero tampoco lo sostengamos en el tiempo. El enfado es una emoción natural, como la tristeza o la alegría. No podemos disfrutar del enfado, pero si podemos aprender muchas cosas de él, y sobre todo descubrir cual es su detonante primario, la primera chispa pero la más potente.

No podemos vivir todo el tiempo enfadados. Eso daña nuestra salud mental , pero también la física. Necesitamos enfrentarnos a la realidad que lo provoca y arreglar lo que está roto y repararlo. ¡eso nos va a ayudar a ser mucho más felices y sobre todo a dormir a pierna suelta!

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