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Cuando la normalidad no encaja con tu personalidad

En los tiempos que corren, inciertos, volátiles , complejos y ambiguos, los seres humanos funcionamos en automático. Independientemente de nuestra clase social, raza, religión, país o idioma, todos somos iguales ante el miedo. Y generamos rechazo ante los cambios que se avecinan. Pero ahora más que nunca, yo recomiendo a mis clientes que sean ellos mismos. Que no se dejen llevar por lo que es normal y lo que no. Porque cada uno es libre de hacer y pensar de forma individual. Sin hacer daño a nadie.

Cuantas veces hemos dicho de alguien “es que no es normal”… Pero ¿qué es la normalidad y sobre todo quien decide qué es normal y qué no? ¿por qué hemos de seguir a rajatabla unos comportamientos sociales que muchas veces impiden desarrollarnos como personas originales? ¿debemos seguir los patrones “socialmente correctos” o podemos ser nosotros mismos sin hacer daño a nadie?

Ser originales. Saltar, gritar , reír , llorar, y rabiar cuando es necesario. Nadie nos lo impide. Pero muchas veces nos dejamos llevar por el qué dirán. No queremos salirnos de lo comunmente aceptado en “la tribu” a la que pertenecemos. Pero casualmente, en el momento de decir adiós de lo que más nos arrepentimos es de no haber hecho cosas porque tuvimos miedo al ridículo, o al qué dirán . O sencillamente porque pensábamos que nos iban a dar de lado. Pero… ¿realmente merece la pena mantener a personas en nuestras vidas que nos imponen un comportamiento? ¿hasta cuándo debemos de dejar de ser nosotros mismos?

” se tu mismo que los demás puestos ya están ocupados”

Oscar Wilde, escritor

El otro día me dijeron que las redes sociales están para mantener una reputación de tu persona. Reputación ¿frente a quién? -respondí yo-. Ahora que los adultos se apuntan a TikTok , y triunfan tanto o más que los más jóvenes, la vergüenza la hemos dejado a un lado. Bailes, maquillajes, cantos, chistes, actuaciones , todo vale para demostrar que la personalidad no está reñida con la necesidad de ser uno mismo. ¿por qué va a ser menos bueno un Presidente de una empresa del Ibex-35 por tener una personalidad desbordante? ¿quién decide lo que es “aceptado” y lo que ” no se puede permitir” ?

Cohartar emociones, buscar cómplices de mi normalidad, hacer lo que hace todo el mundo, funcionar como un rebaño. ¿es así de verdad como queremos actuar? Y no me refiero solo al hecho de vestir cada día con traje y corbata, (porque soy más serio), sino también al hecho de “tener dos hijos” o “veranear en este sitio, donde encuentro a los de siempre”… ¿quien te obliga a hacerlo? ¿quieres pertenecer a una aburrida tribu o ser tu mismo/a y desarrollar tu propia personalidad?

El Covid-19 , y el miedo asociado al mismo, hace que pensemos más en lo que nos gustaría hacer en el futuro. Nuestros planes, los de nuestra familia. Por una vez incluso algo egoístas ¿por qué no? . Irnos a vivir al campo, dedicar tiempo a pintar porque nos apetece o apuntarnos a una escuela de breakdance porque nos lo pide el cuerpo ¿quién me va a decir a mi que eso no me va a hacer feliz?

Desgraciadamente hemos tenido más oportunidades de ver la muerte cerca, y ahora más que nunca pensamos cómo ser más felices que ayer cada uno de nuestros días.

¿y tu? ¿qué quieres hacer para ser tú mismo/a? ¿estás dispuesto a perder la vergüenza y desarrollar tu propia personalidad? ¿o vas a seguir haciendo lo que está dentro de la más aburrida “Normalidad” ? ¿vas a decidir tú o vas a seguir permitiendo que otros lo hagan por ti? Me encantaría saber tu opinión

2 Comments

  • Bea de la Hoz y Aizpurua dice:

    Hola Diego! Tenemos muchas cosas en común, sobre todo la energía y dinámica con la que, gracias a Dios, contamos cada día, o al menos la mayor parte de los días. Tb tenemos en común que conocemos a Mónica de Materia Prima, que creo que tus sobrinas van al mater Salvatoris, Colegio al que yo también fui y donde estoy actualmente haciendo una sustitución.
    Conozco aunque no personalmente a tu hermano Jaime, y a Javier sí personalmente aunque él no sepa quién soy. Vengo del mundo de la Publicidad pero a ppios de año tomé una decisión valiente: dejarlo. No me hacía feliz, quería dedicar todas mis horas de trabajo en algo que tuviera utilidad, que tuviera una finalidad; ayudar a las personas. Desde siempre quise hacer voluntariado pero mi trabajo (tanto rodaje), no me lo permitía. Decidí parar, pensar y cambié mi vida. Ahora trabajo en la Fundación Infantil Ronald McDonald. Fundación que me gustaría que conocieras un día, también doy clases de Producción y Realización en la Universidad Villanueva, y cubro una sustitución en una de las porterías del Mater porque quería meter la cabeza aquí y ya la tengo. No se me caen los anillos, no me importa el que dirán de mi, al final hasta me he dado cuenta de que la gente me envidia por el cambio que he hecho y por la felicidad que irradio. Te sigo en las redes, no siempre puedo oírte al completo, pero lo intento. Muchas veces quise ir al COMO pero igual que con el voluntariado, el trabajo publicitario me impidió hacer muchas cosas que quería hasta que dije basta. Hoy te respondo porque tengo tiempo, siempre he querido hacerlo pero no veía el momento. Dsp de leer tu post de hoy he dicho que hoy era el momento. Te mando un saludo y seguimos en contacto. Un beso!

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