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El síndrome de la cara vacía

Síndrome de la cara vacía
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En estos últimos dos años se ha estudiado el miedo en todas sus facetas. El coronavirus, y especialmente el miedo ante lo desconocido, ha multiplicado exponencialmente la sensaciones de estrés y ansiedad. Esto es especialmente grave en el público más vulnerable emocionalmente hablando. En los próximos días conoceremos una nueva faceta de la ansiedad, producida por el famoso síndrome de la cara vacía. Te contamos aquí en qué consiste, y sobre todo, cómo superarlo. 

Ante todo, y como hemos explicado en numerosas veces, debemos considerar al miedo como algo absolutamente natural. Especialmente cuando llevamos dos años escuchando a las autoridades sanitarias que la mascarilla es la mejor protección ante lo desconocido. Por eso nuestro cerebro asocia mascarilla a protección. Quitarse la mascarilla de un día para otro puede tener consecuencias psicológicas importantes. Surge el miedo , y ese miedo tiene un nombre : El síndrome de la cara vacía.

Por un lado, el síndrome de la cara vacía se manifiesta en el miedo y la ansiedad producidos  por estar expuestos a una mayor probabilidad de contagio. Pero existen determinados públicos, principalmente adolescentes pero también adultos, que tienen miedo a mostrar su cara tal y como es después de haberla estado ocultando durante dos años. 

Lógicamente este miedo a la exposición hacia los demás de nuestro físico no ha aparecido en pandemia. Sin duda la falta de confianza en uno mismo ya existía antes de la llegada del coronavirus. La mascarilla ha actuado como un protector natural. Ha enmascarado ese miedo y ha hecho que permaneciera escondido en nuestro cerebro. Los problemas de autoestima en ese tipo de personas ya existían antes del coronavirus. El complejo físico ya existía, y se intentaba ocultar por ejemplo dejando que el pelo cubriera la cara.

Si conoces a alguien que padece este síndrome de la cara vacía, o tú mismo tienes miedo a quitarte la mascarilla, estos trucos te permitirán cuanto menos mitigar esa vergüenza y ansiedad que algunas personas les produce el hecho de mostrar su cara tal y como es.

Consejos para mejorar la autoestima ante el síndrome de la cara vacía

Lo primero es ganar en consciencia y en reconocer las emociones que están dominando nuestros actos. Debemos preguntarnos qué es lo que de verdad nos lleva a no mostrar nuestro rostro tal y como es. Un entendimiento, y una aceptación de la situación emocional producida es un gran paso para desmontar la creencia que nos impide mostrarnos tal y como somos . Para muchas personas quitarse la mascarilla es como andar desnudo por la calle, y hay que entender en esa dimensión la ansiedad que les puede producir.

A diferencia de otras dependencias físicas como el tabaco, en el caso del síndrome de la cara vacía, se recomienda ir poco a poco y no obligarnos a quitar la mascarilla de un día para otro. Quizás es bueno empezar a hacerlo en personas con las que tengamos más confianza como familiares o amigos íntimos . Podemos también mirarnos al espejo con la mascarilla puesta y ver que no pasa nada si nos la quitamos. O empezar bajando al portal de nuestra casa, y ver que tampoco pasa nada si vamos sin mascarilla. Un pequeño paseo alrededor de la manzana confirmará este pensamiento. Al igual que con el síndrome de la cabaña, hay que dar pasos poco a poco. 

Un pensamiento que ayuda a superar este síndrome es aceptar nuestro cuerpo tal y como es.

Debemos poner el pensamiento en nosotros mismos, y no en lo que otros pueden decir.  La nueva norma permite quitarse la mascarilla, pero no obliga hacerlo. Por tanto cada uno hará lo que estime conveniente y necesitará más o menos tiempo para de forma voluntaria quitarse la mascarilla. Siempre con independencia de lo que los demás puedan decir o pensar. 

Soy consciente que no es fácil, pero debemos fijar nuestra atención en nosotros mismos. Y no hacerlo en lo que los demás puedan pensar de nuestros actos. En el mismo momento en que hagamos ese cambio de chip, quitarnos la mascarilla nos dará una mayor libertad. Pero insisto, que también hay que respetar enormemente a las personas que decidan no hacerlo.

Si crees que el coaching puede ayudarte a superar algún problema de autoestima, estaré encantado de mantener una conversación contigo para ver cómo ayudarte.


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