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Lo que la IA no puede hacer … de momento

humanismo, inteligencia artificial
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En los tiempos que corren muchos de los valores éticos mundiales están siendo atacados con la mentira, el engaño, la falsa promesa, la venganza, el rencor, el odio… esos valores que nos enseñaron de pequeños como la amistad, la sinceridad, el esfuerzo, la empatía… están desapareciendo. Y esto ocurre porque nos estamos moviendo en polos extremos, donde prima antes el ataque al que no está en nuestro polo que el convencimiento de estar en el sitio correcto. ¿Hasta qué punto la IA está alimentando toda esta polarización extrema?

Ayer tuve la celebración de un aniversario de boda. 20 años de amor. ¡Bodas de porcelana! (la curiosidad me ha hecho descubrir que se llaman así). Y en un momento dado, cuando ya estábamos todos sentados, se me acercó una chica encantadora porque su jefa, la presidenta de una gran empresa, quería conocerme. Por supuesto que acepté, especialmente porque prefería conocerla en ese preciso momento y no cuando el baile hiciera sus estragos. Y cuando llegué a su lado, además de darle las gracias por quererme conocer, me hizo una pregunta que me dejó congelado: ¿Y tú, Diego, qué puedes contar en mi equipo que sea diferente a todo lo que nos han contado ya?

La pregunta obviamente no me dejó indiferente. Podría haberle hablado de la gestión de los conflictos, de la productividad efectiva o de la empatía como arma de seducción. Pero ayer me sentía eminentemente humanista. «Les hablaría de todas las maravillosas cosas y pensamientos que como humanos tenemos»… Realmente es mi conferencia de humanismo en tiempos de IA, pero visto así, le doy una vuelta más a la tortilla.

Lo que la IA no puede hacer hoy

La IA está aprendiendo a ritmos exponenciales. Incluso ya aprende cómo escribo yo y sobre mis gustos a la hora de elegir hoteles. ¿Pero cómo puede saber lo que a mí me ha costado aprender los últimos 54 años? Porque repite patrones. Sabe que si a mí me gusta A y mi amigo es B, es probable que a B le guste A también… ¿Entonces qué es lo que la IA no puede replicar?

No puede haber crecido en una casa y contar como se sentía uno cuando llegaba al Landa de Burgos, su padre pedía una Coca Cola y cinco vasos, y esperaba siempre a final para disfrutar más de ese trago.
Ni siquiera puede tener una opinión que le cueste una amistad. O arriesgar a tenerla ni mucho menos a decirla. Actúa con prudencia extrema y con el objetivo máximo de satisfacer a quien está pagando por ella.
No puede arriesgarse a que no le guste a nadie. A ser un raro. A sufrir un desprecio generalizado. Tiene que gustar a mucha mucha gente… y eso le lleva a ser especialmente predecible.


No puede firmar una decisión y dar la cara cuando sale mal. Tampoco muestra vulnerabilidad, ni se la espera. No es capaz de hablar solo de lo que hace mal, no dispone de la humildad suficiente frente al resto. Ella es capaz de todo. De todo y de nada a la vez.

Nosotros como humanos debemos tener siempre la sensación de que podemos perder, de que podemos equivocarnos, de que con seguridad vamos a tener errores y conflictos. Y no por eso somos peores o mejores. Somos humanos. Desarrollamos la curiosidad como fuente de conocimiento, trabajamos en equipo, apreciando y valorando que los demás tienen un trabajo igual de importante que el nuestro o más. Sabemos dar feedback desde el corazón, con sinceridad pero sin el ánimo de hacer daño. Nos organizamos dejando algo de tiempo para desconectar y sentirnos más humanos. Somos capaces de escuchar sin juzgar, sin estar pensando qué vamos a responder, solo atendemos a las necesidades emocionales del otro. Y cuidamos de nuestra salud mental y del planeta que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos.

La IA nos va a subir el listón de lo que es correcto y lo que no, desde el punto de vista matemático. Y eso está perfecto. Pero lo perfecto hoy lo hace cualquiera. A quien la gente recuerda es a quien se atrevió con esa decisión difícil, quien se equivocó y supo reconocerlo como parte de su vulnerabilidad, quien supo escucharte sin esperar nada a cambio. Ahí está lo maravilloso del ser humano. Lo que la IA no puede hacer, al menos de momento.

Espero que lo mismo que conté ayer en esa mesa cale en la humanidad.

Porque será la única manera de vernos como humanos y no caer en esa polarización extrema que tanto odio y separación produce. Entre amigos. Entre la familia. A ver si somos capaces de ver esa realidad con pensamiento crítico y nos ayuda a estar mejor con los que nos rodean.

¿Qué has hecho tú esta semana que una IA no se habría atrevido a hacer? Compártelo que te leo.


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