Recientemente Amazon lo ha reconocido. Hoy cuenta en el mundo con un millón de robots.. y con un millón y medio de humanos. Es curioso. Parece que como están queriendo justificar que siendo probablemente la mayor empresa logística del mundo, de momento el número de robots no supera al de humanos. Y el mayor empleador de robots del mundo y el segundo empleador de humanos del mundo no puede equivocarse tampoco. Un millón de robots no pueden estar equivocados… aunque si escuchamos a sindicatos y directivos… alguno de los dos está equivocado, y mucho.
Un artículo de Jeremy Hsu en Ars Technica me ha recordado un poco a la situación que estamos viviendo en la política española: todos creen tener la razón y que el otro está equivocado. Amazon dice que los robots protegen la salud física y mental de las personas. Los sindicatos dicen que las lesiones aumentan. Unos ofrecen Kpi’s y los otros encuestas. Misma percepción de una única realidad. ¿os suena?
Lo que está pasando en Amazon podría trasladarse perfectamente a lo que está ocurriendo en muchas empresas españolas que están atreviéndose a introducir la IA en todos sus procesos. Porque la pregunta de fondo no es si los robots son buenos o malos, sino cuales son las consecuencias de incorporar robots , o lo que es lo mismo, de incorporar Inteligencia emocional, desde el punto de vista de ritmo del sistema.
El dato que explica la realidad y la doble interpretación de la misma.
Hay un estudio interno de Amazon que analizó cómo los accidentes graves bajaron un 40% al incorporar a los robots. Pero también en el mismo estudio las lesiones leves subieron por movimientos repetitivos un 77% ( tendinitis, estrés, ansiedad)… Los dos bandos dicen o cuentan el dato que les conviene. Y aunque los datos son verdaderos, la coherencia debe también imponerse a la hora de interpretarlos. La máquina , la IA, se lleva lo peligroso y tedioso… dejamos al hombre tareas de control y -todavía – de clasificación en los que una máquina todavía sigue cometiendo más errores que el humano.
¿qué es lo que está pasando en Amazon pero también en España y que nos está costando tanto ver?
Que la IA va a una velocidad increible. Que casi nunca se equivoca. Y que el ser humano ha puesto a los robots a trabajar con su máxima capacidad. Porque no se queja, porque no se da de baja. Porque funcionan 24/7. Y claro, el humano lo ve, se acojona y se siente presionado.
Hay muchos amigos que me dicen que ahora , con la IA , trabajan más que antes. Pero también trabajan en tareas y procesos en los que antes no trabajaban, principalmente por falta de tiempo. Y también hay algo nuevo: se sienten amenazados por la velocidad y precisión de la IA… lo que les genera estrés y ansiedad.
Y aquí ocurre lo que ha dicho Enrique Dans en su artículo de hoy, citando la ley de Goodhart: Cuando medir algo se convierte en el objetivo en si, esa medición deja de ser una buena medición. Si lo único que estamos midiendo es la productividad y la velocidad de ejecución, pero no medimos la fatiga y el desgaste mental ( solo en humanos, esto en robots no existe), entonces la medición falla o no es efectiva.
Dos lecturas de datos en un mismo almacén
Amazon tiene a Vulcan, su famoso robot con sensores de tacto incorporados que se ocupa de las baldas más altas y las más bajas. Nadie se tiene que subir a peligrosas escaleras ni agachar el lomo, y eso es una mejora real. Amazon tiene argumentos serios, y conviene reconocerlo. Vulcan, su robot con sensores de tacto, se ocupa de las baldas más altas y más bajas, justo las que obligaban a subirse a una escalera. Es una mejora real y su tasa de accidentes ha mejorado mucho desde 2019. Pero también la empresa se está ahorrando – y mucho – contratar headcounts aunque el número de técnicos que controlan los robots hayan aumentado. Y también el sindicato tiene razón… esta velocidad a la que van los robots y la IA impone un ritmo difícil de aguantar… incluso en España.
Cómo traducimos esto al mercado español
Aquí no tenemos un millón de robots , pero si tenemos logística, industria alimentaria, automoción, y miles de pymes y autónomos … que se están intentado actualizar . Pero estamos utilizando KPI’s incorrectos si queremos de verdad medir el impacto positivo de este cambio.
- Medimos el número de paquetes que mueve el robot, pero no medimos cómo termina el turno quien tiene que estar a su lado supervisándolo
- Invertimos poco o muy poco en comunicar qué estamos haciendo para gestionar el cambio y los conflictos que surgen del cambio.
- No estamos pivotando correctamente las consecuencias del cambio. No estamos preguntando ni mirando cualitativamente cómo está mejorando – o no – el trabajo. Nos hemos metido en una carrera sin fin para llegar primeros, pero no estamos preguntando a los atletas cómo van a llegar a meta, ni siquiera para qué.
Y lo que es peor: el robot se ajusta milimétricamente en segundos para conseguir aquello que queremos. Al ser humano, si no le preguntamos , podemos tarda toda una vida ( o meses, o años) en darnos cuenta que se están quemando, que no pueden seguir ese ritmo y se sienten asfixiados. Me consta que los líderes miden la productividad del robot y la IA cada segundo. ¿pero preguntan a sus equipos cómo afrontan este cambio y qué necesitan para llegar a la meta de forma satisfactoria?
Un millón de robots no pueden estar equivocados porque se limitan a cumplir. Sin rechistar ni cansarse. Y ese es el riesgo humano. Que la tecnología es obediente, pero la dirección, el equipo de liderazgo, NO puede serlo.
En tu empresa ¿quién marca el ritmo? ¿la IA o la encuesta de clima? Me encantaría saber tu opinión. Robots, humano y liderazgo son necesarios ¿pero y el proceso qué?
Y si necesitas un workshop de liderazgo transversal y líquido aquí me tienes. ¡estaría encantado de poder ayudaros en el difícil camino de la toma de decisiones!

