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Pasar de ser un perfeccionista frustrado a generar hábitos de felicidad

Perfeccionista frustrado
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A menudo nos planteamos nuevos retos. Ya sea empezar con el gimnasio, hacer un nuevo régimen, practicar más deporte, o visitar más a nuestros familiares más queridos. Cualquiera de estos hábitos requiere de un esfuerzo por nuestra parte. Y por lo general tendemos a pensar en una serie de expectativas que están muy por encima de los resultados reales que vamos a conquistar. ¿Cómo lograr realizar hábitos sin que el perfeccionismo los mate en el camino de conseguirlos? 

Muchos de los gimnasios de este país viven de las cuotas que los nuevos socios realizan en los meses de septiembre y enero. Esos dos meses son clave de cara a la consecución de nuevos clientes, y los centros deportivos se esmeran en crear nuevas ofertas de atracción con llamativos mensajes publicitarios del estilo “consigue el cuerpo que siempre has querido tener.” Varios de los clubs deportivos saben perfectamente que muchos de los socios que se den de alta en esos dos meses irán unos pocas días y no volverán jamás. Son víctimas de un perfeccionismo excesivo que jamás llegarán a cumplir.

Cuando mis clientes me plantean un reto de coaching ejecutivo, les pido que sea lo más alcanzable posible. También que esté muy bien definido. De nada me sirve que me digan que quieren delegar más tareas, si no somos capaces de dimensionar en funciones que significa para ellos delegar más. Pero la mayor parte de las veces no son nada específicos (no por voluntad sino por desconocimiento) , y me plantean desafíos absolutamente imposibles de cumplir . “Quiere ser absolutamente feliz el resto de mis días”… ante tal deseo no quiero engañarles y prefiero contarles la verdad: si vives en este mundo, eso es materialmente imposible. Si quieres ser un perfeccionista frustrado es porque tu lo has elegido.

Palabras como todo, nada , nunca o siempre son muy muy peligrosas y debemos evitar su uso a no ser que estemos plenamente seguros de la veracidad de nuestras afirmaciones.

Coaching ejecutivo

Cuando el reto de coaching aparece como imposible de cumplir o no está bien definido. Propongo siempre dividir al reto en pequeños retos de “escalada” que nos permitan descubrir por nosotros mismos que vamos por el buen camino. Por ejemplo, y en el caso de delegar , me valdría algo como “voy a empezar por la facturación, a partir del próximo lunes Juan se encargará de emitir todas las facturas” . En vez de “ quiero que alguien haga toda la contabilidad” … Cuanto más específico, medible , alcanzable, relevante y temporal sea ( objetivos Smart) , más fácil será su cumplimiento.

¿y por qué nos ponemos retos tan inalcanzables como lograr un cuerpo 10 si sabemos que no lo vamos a lograr? La frustración comienza en el momento en que que generamos en nuestra mente unas expectativas. Y conforme vamos avanzando en el camino del cumplimiento, el objetivo previsto se va alejando cada vez más. Por eso es mucho mejor “ partir “ esa exigencia en muchas mini exigencias (mini perfeccionismos) que sean mucho más fáciles de lograr. Y cómo te digo siempre, prémiate con cada objetivo. No esperes a lograr el TODO , pero si disfruta con todo lo ganado hasta el momento.El perfeccionista frustrado se alegra cuando ve que va cumpliendo retos, poco a poco, paso a paso.

Y tu ¿quieres apuntarte al gimnasio para tener un cuerpo 10 o prefieres proponerte a andar 30 minutos cada día? Ayer me encantó un ejemplo que puso Laura Rojas Marcos : ella anda muchísimo cada día , y se ha propuesto recorrer la distancia entre Lisboa y Roma .. después de haber logrado con éxito hacer la de Madrid Londres… ¿tu quieres hacer lo mismo?


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