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Qué nos hace ser más felices

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¿Qué es lo que realmente nos hace ser más felices? Es la pregunta del millón. Y a veces buscamos la felicidad en el sitio menos adecuando para encontrarlo. ¿qué dice la investigación científica acerca de la felicidad? Pues las conclusiones son cuanto menos sorprendentes … sigue leyendo si quieres saber qué nos hace ser más felices.

El estudio de la felicidad empezó hace muchos años. Tantos como casi un siglo, desde 1938 para ser precisos, con 724 valientes participantes dispuestos a abrir sus vidas a los investigadores. Este estudio, que ahora incluye a 1,300 descendientes de los participantes originales, es el más largo y profundo sobre la felicidad jamás realizado. Los autores, Robert Waldinger, MD, y Marc Schultz, Ph.D., han examinado en detalle qué factores determinan una vida feliz y saludable.

Inicialmente, se podría pensar que la clave para la felicidad tiene que ver con la química generada en el cuerpo… en medidas físicas como la ausencia de colesterol o la presión arterial. Sin embargo, los hallazgos de este estudio son claros y definitivo: la satisfacción en las relaciones es el mejor predictor de una vida feliz y saludable. Sí, lo has leído bien. No es ni que te toque la lotería, ni tener más dinero, ni el éxito profesional los que nos llevan a la felicidad duradera, sino nuestras conexiones con los demás.

¿Qué significa esto para nuestro día a día? Significa que si queremos mejorar nuestra salud y bienestar, debemos priorizar nuestras relaciones, tanto en calidad como en cantidad. La calidad de nuestras interacciones sociales tiene un impacto directo en nuestra felicidad y longevidad. ¿Y lo mejor de todo? Nunca es demasiado tarde para empezar a trabajar en relaciones personales. Incluso en la edad adulta, construir nuevas amistades y fortalecer los lazos familiares puede tener un impacto tremendamente positivo en nuestra calidad de vida.

Sin embargo, reconocemos que para algunos, abrirse a nuevas relaciones puede ser un reto interminable. Especialmente en momentos con separaciones y divorcios, la cuesta arriba siempre aparece como el principal camino que nos queda por recorrer. Además , las experiencias pasadas de dolor o trauma en nuestras anteriores relaciones pueden dejar cicatrices que nos hacen tener miedo a la hora de confiar en los demás. Pero aquí está la clave: el aislamiento social puede ser igual de perjudicial para nuestra salud como fumar o la obesidad. La soledad crónica puede desencadenar una respuesta de estrés crónico en nuestro cuerpo. Por eso hay muchos ancianos que se van apagando lentamente cuando lamentablemente sus mujeres o maridos ya no están.

¿pero qué podemos hacer para que no nos de tanta pereza empezar nuevas relaciones? ¿cómo podemos superar este obstáculo y abrirnos a nuevas experiencias? Una estrategia es practicar una de las habilidades más despreciadas: la curiosidad y el interés por los demás. Al mostrar un sincero interés en las vidas y experiencias de los demás, podemos construir conexiones significativas que contribuirán sin duda nuestra felicidad y bienestar.

Pero, ¿qué pasa con las relaciones difíciles o las experiencias traumáticas de la infancia? Aquí es donde entra en juego el poder de la generosidad, la aceptación y la compasión. Aprender a aceptar que las personas hicieron con nosotros lo que la vida les había enseñado hacer. Perdonar y dejar ir el resentimiento y el rencor puede suponer una liberación del peso del pasado y la apertura de nuevas posibilidades de conexión y crecimiento personal.

Además, es importante reconocer el impacto que nuestro pasado ( incluso el más lejano) tiene en nuestras relaciones adultas. Nuestras experiencias tempranas en el entorno familiar y la calidad de nuestras relaciones con familiares preparan nuestra capacidad para establecer y mantener conexiones saludables en la edad adulta. A través de la auto-reflexión y el trabajo de gestión emocional, podemos sanar las heridas del pasado y cultivar relaciones más satisfactorias en el presente. Pero está claro que el rencor es la peor forma de abordar nuevas relaciones, así que tenemos que ponernos a trabajar cuanto antes en sanar ese pasado.

Es importante también mantener una mentalidad abierta y flexible en nuestras relaciones. Saber que todo el mundo nos puede aportar. Cultivar la diversidad de nuestras relaciones, no buscar solo gente parecida a nosotros. A menudo, nuestras expectativas rígidas sobre las nuevas personas que conocemos pueden ser un gran impedimento para apreciar y disfrutar de la singularidad de cada individuo. Si trabajamos la aceptación y la tolerancia hacia las diferencias de los demás, por muy distintos que sean, podemos enriquecer nuestras relaciones y encontrar una mayor satisfacción en nuestras interacciones sociales.

Al final, el estudio más largo sobre la felicidad del mundo nos ofrece una poderosa lección: nuestras relaciones con los demás son la verdadera fuente de alegría y bienestar en la vida.

Recuerda, la felicidad está en nuestras manos, y depende de cómo elijamos nutrir y cultivar nuestras conexiones con los demás. Así que quedemos con amigos, llama esa familiar al que hace tiempo que no ves, o búscate un nuevo grupo para jugar a las cartas. Porque al final del día, la verdadera felicidad reside en el amor y la conexión que compartimos con los demás.


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2 comentarios en «Qué nos hace ser más felices»

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