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Cómo pasar de ser un jefe a ser un excelente coach

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La Pandemia ha hiperacelerado tendencias sociológicas y de liderazgo que ya venían ocurriendo antes de su triste expansión. Se ha impuesto el desarrollo de técnicas de liderazgo novedosas, donde los soft skills marcan la diferencia y la excelencia a la hora de ejercer como manager de equipos. Dejar hacer, escuchar activamente, permitir el error o comunicarse mejor son algunas de las tareas que puedes empezar a hacer si quieres pasar de ser un jefe a ser un excelente coach.

Imagina por un momento la típica reunión con cualquiera de tus colaboradores donde vais a evaluar su desempeño anual. Tu colaborador te expresa un hartazgo importante, y una falta total de visión a largo plazo. Afirma que se pasa el día apagando fuegos y que su estrés ha llegado a afectar a su vida personal. Visualiza un trato positivo hacia sus compañeros mientras que a él se le asignan las tareas más rutinarias y aburridas. Incluso cree que el último ascenso fue un parche para contentarle, y que sus funciones prácticamente no han cambiado en el último año dentro de la compañía.

¿qué papel quieres desempeñar en esta reunión de desempeño? ¿quieres ejercer de jefe chapado a la antigua o por el contrario quieres aplicar las técnicas que en el coaching ejecutivo están funcionando de cara a mejorar la vida profesional y personal de tus colaboradores? ¿quieres pasar de ser un jefe a ser un excelente coach?

La definición antigua de Jefe implicaba muchas veces el establecimiento de una hoja de ruta para cada empleado, y veíamos a nuestros superiores como los solucionadores eternos de todos los problemas que aparecían en nuestras mesas. De hecho a la compañía incitaba a reconocer mejores sueldos cuantos más problemas se solucionarán dentro de los equipos. Veíamos al jefe como alguien que nos marcara los objetivos a seguir, los procedimientos para conseguirlos, y que nos premiara cuando los conseguimos o nos castigue si no logramos los resultados esperados.

Un antiguo jefe en la reunión de desempeño buscaría ejemplos de su propia vida donde hubiera tenido sentimientos parecidos a los de su colaborador. Marcaría mediante órdenes el camino a seguir, sintiendo estar en un papel de padre protector y muchas veces dictatorial. Pero estas técnicas no funcionan, o al menos no siempre lo hacen.

El jefe que cree tener la solución a todos los problemas y que impone dicha solución a su equipo está condenado a desaparecer.

Afortunadamente los estilos de liderazgo están cambiando, y el coaching empresarial se está imponiendo en los directivos como la forma ideal para permitir a sus colaboradores crecer profesional y personalmente dentro de la empresa, y por qué no, fuera de ella. En mi visita al almacén logístico de Amazon me llamo mucho la atención que la compañía permite a sus empleados disponer de parte de su tiempo de jornada en el aprendizaje de aquello que les hace felices, y que no tiene porque estar relacionado con su puesto de trabajo. Por ejemplo les paga cursos de cocina, o técnicas de relajación para lograr una mejor estabilidad laboral y personal.

Como jefes de equipo, muchas veces tendemos a contar experiencias personales como parte de la resolución de los problemas de nuestros colaboradores. Hay muchos de los casos una experiencia pasada individual poco o nada tiene que ver con lo que la persona nos está demandando como persona. Además tendemos a creer que conocemos en profundidad el problema que se nos plantea, y planteamos una solución que nosotros nos funcionaría, sin tener en cuenta las circunstancias personales y profesionales de la persona a la que estamos dirigiendo. Por supuesto que lo hacemos con nuestra mejor intención, pero hoy te quiero contar algunas técnicas que utilizamos en el coaching ejecutivo que ayudan no solo a encontrar la solución a los problemas planteados, sino que nos hace ( a todos ) mejores personas y mejores profesionales.

Los mejores jefes no muestran la solución a todos los problemas, sino que dan herramientas para que sus equipos sean capaces de encontrar dichas soluciones por sí solos.

Muchas veces incluso estamos sometidos al síndrome del impostor y creemos que por no resolver directamente los problemas que nos plantean estamos siendo peor jefe. Nada más lejos de la realidad. En muchas de las ocasiones lo que nos están pidiendo indirectamente es que les enseñemos a tener otros puntos de vista y que sean capaces ellos mismos de encontrar una solución al problema que nos han traído al despacho.

Para pasar de ser un jefe a ser un excelente coach debemos replantear todas las preguntas que realizamos. Nuestro objetivo en todo momento será entender ( escuchar ) el problema que se nos plantea desde la emoción de quien nos está contando ese problema. Para nada debemos buscar en nuestro propio pasado una solución a ese reto planteado. Sino preguntar empáticamente ( queriendo casi sentir lo mismo que la persona que tenemos delante ) para que la otra persona sea capaz de encontrar alternativas y aprenda a resolver sus retos.

Ser coach es una habilidad que se adquiere trabajando muchas competencias. Ser jefe, a veces , tan sólo implica cumplir un papel que nos han dado.

La forma de preguntar es fundamental; No debemos utilizar preguntas cerradas ( de las que lleva la respuesta incluida en la propia pregunta) sino preguntas abiertas, que vayan más dirigidas hacia el propio sentir de la persona » ¿qué sientes cuando? ¿y qué emoción te provoca? ¿qué quieres hacer con eso? ¿qué has pensado hacer? ¿como te verías así? » …

Cuando alguien viene con un problema, a veces sólo es capaz de ver ese problema, y no la solución al mismo. Por eso es necesario indagar qué quieren hacer con ese reto y cómo pueden llegar a solucionarlo ellos mismos. Ayúdales a visualizar el problema resuelto en el futuro, lo que tienen que aprender y desaprender. Intenta investigar si hubieron situaciones del pasado donde salieron victoriosos de un problema parecido. Piensa en las competencias que desarrolla en otras disciplinas y hazle ver que también pueden funcionar aquí. Hazles ver que no pueden únicamente ver la parte negativa, sino que se puede y se debe construir el reto desde la solución al mismo y no desde el problema que lo originó. Si queremos pasar de ser un jefe a ser un excelente coach tenemos que preguntar más, escuchar más, y hablar menos.

Ayuda a discernir entre hechos e interpretaciones, entre exigencias auto impuestas y voluntades de hacer las cosas de forma diferente. Analizar todas las opciones disponibles, por muy lejanas que éstas parezcan, ayuda.

No pretendas ser un coach excelente desde el primer momento en el que tengas una conversación con alguien. Empieza por dar pequeños pasos, por trabajar tu curiosidad a la hora de preguntar. Piensa que muchas veces la solución está en nosotros mismos. Solo hace falta que alguien nos pregunte para que podamos ver otros puntos de vista y no sólo «la parte fea» del problema.

¿y tu? ¿quieres ser más jefe o más coach? ¿qué estás dispuesto/a a hacer desde mañana mismo?


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