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Cómo ser más empático: El modelo de Erin Meyer

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Vivimos en una época de individualismos. Ya nadie quiere lo mismo que el de al lado. Se nos pide que desarrollemos más la empatía, que nos pongamos más en el lugar del otro antes de establecer relaciones. ¿Pero eso cómo se hace? ¿qué factores tenemos que tener en cuenta a la hora de ser más empático con nuestro cliente, con nuestro jefe o con nuestra mujer? Hoy te traigo un curioso modelo para conocer los distintos mapas culturales con los que nos podemos encontrar en nuestras vidas personales y profesionales.

Ser más empático. ¿tan difícil es? Cuando era pequeño me enseñaron que para ser empático tenía que ponerme los zapatos de la persona que tenía en frente. Pero todos mis profesores se olvidaron de una cosa : para ponerse los zapatos de la persona que tenemos delante primero tenemos que quitarnos los nuestros. Porque si no, no hay forma de meterlos. ¿en qué consiste quitarnos los zapatos? Pues no solo hay que desabrocharlos para que salgan mejor. También hay que poner a cero el contador de prejuicios y creencias porque si no lo hacemos nos vamos a llevar muchos disgustos.

De esto también se dio cuenta Erin Meyer, quien escribió un libro muy famoso que nos permite llevarnos mejor y ser mucho más empáticos con aquellos que tienen una cultura muy distinta a la nuestra. Su obra el mapa cultural ha permitido que miles de profesionales aprendan a hacer negocios con países extranjeros sin necesidad de vender a su madre. Y es que entenderás que hacer negocios con alguien de China es muy distinto que hacerlo con alguien de Canadá.

Erin Meyer es una prestigiosa profesora en el departamento de Comportamiento Organizacional de INSEAD. Su libro plantea …Su libro plantea que la cultura determina cómo nos comunicamos, cómo damos feedback, cómo lideramos y hasta cómo entendemos la puntualidad a la hora de organizar una reunión profesional. Lo que para un alemán es “llegar a tiempo” para un español es “llegar razonablemente pronto” y para un brasileño ( especialmente los del norte del país) “llegar cuando se pueda”. Ninguno está equivocado: simplemente cada uno juega con reglas distintas. Con unas creencias y prejuicios distintos. Así que si tienes que hacer negocios en cualquiera de estos países, tendrás que quitarte los zapatos… y conocer un poco más sus mapas culturales.

Meyer lo resume en ocho escalas culturales: comunicación, evaluación, liderazgo, toma de decisiones, confianza, confrontación, gestión del tiempo y persuasión.

Ocho ejes que funcionan como un mapa: no dicen quién tiene la razón, sino dónde está cada uno y qué distancia hay que recorrer para entenderse. De hecho, no importa tanto dónde se encuentra cada uno situado en cada una de las escalas, sino más bien saber cual es la distancia entre nuestro nivel y el suyo para cada una de esas escalas. Por ejemplo, si tenemos que dar instrucciones a un alemán y somos españoles, vamos a tener que hacer un esfuerzo especial en ser muy concisos y precisos a la hora de hacerlo. En cambio, si hacemos lo mismo con alguien de Méjico, no tendremos que esforzarnos tanto.

La gracia está en que este mapa no es solo para negociar un contrato en Tokio o abrir mercado en Nueva York. Sirve también para negociar con tu jefe, con tu pareja o con tus hijos adolescentes. Porque al final todos vivimos en culturas distintas: la de la empresa, la de la familia, la del grupo de amigos…. ¿serías capaz de establecer estos valores para cada una de las personas con las que compartes tu vida?

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Lo valioso de este modelo es que nos obliga a hacer lo que decía al principio: quitarnos nuestros zapatos antes de probar los del otro. Es decir, dejar de pensar que mi manera de hacer las cosas es la normal y la universal. Muchos negocios fracasan estrepitosamente por no saber adaptarse a las realidades del país donde uno quiere crecer. Pero en nuestras vidas personales pasa un poco lo mismo. No somos capaces de poner el contador a cero de nuestras propias creencias y prejuicios.

La próxima vez que tu cliente japonés no te dé una respuesta directa, o tu socio americano te dé un feedback tan duro que casi te caes de la silla, recuerda a Erin Meyer. No se trata de que te enfades o hacerte el loco, sino de entender que la empatía no es ponerse en el lugar del otro, sino aprender a moverse en su mapa, que puede ser muy distinto al tuyo.

Y eso, créeme, no solo evita disgustos: también abre puertas, crea confianza y multiplica las oportunidades de colaboración. Porque al final, como en cualquier buen viaje, lo importante no es el destino, sino aprender a disfrutar del camino… aunque lo recorramos con zapatos prestados. ¿quieres contratar una conferencia de motivación o un workshop para ayudar a tu equipo a crecer en mentalidad internacional? Pues aquí me tienes para ayudarte.


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