El otro día un cliente me dijo que estaba pasando un mal momento. El negocio no va del todo bien, le cuesta mucho conseguir nuevos clientes y no logra salir de un pensamiento negativo que le impide generar la actitud positiva para seguir vendiendo. Cuando le pregunté qué era lo que pasaba por su mente, me sorprendió su respuesta: » el mero hecho de pensar que voy a sufrir las consecuencias de un pensamiento como el de la ansiedad me provoca más ansiedad…. «. Y en su respuesta estaba la solución a su problema. Hoy hablamos del círculo vicioso de la ansiedad.
Pero funciona ¿no? Todavía recuerdo las palabras del creador de un método revolucionario contra la ansiedad. Yo le estaba cuestionando que sin haber estudiando psiquiatría quizás podría estar recomendando consejos que no se apoyaban en una base científica. El me miró a la cara y me dijo : » Pero funciona ¿no? Pues ya está, eso es lo que quieren ver mis clientes»
«La ansiedad se vence aceptando la ansiedad, llevamos años luchando contra ella… y tenemos que aceptarla, llevarla como compañera de viaje.»
Si alguna vez has sentido miedo a sentir miedo, sabes exactamente de qué hablo. Es esa sensación curiosa que convierte lo que sería una incomodidad pasajera en un círculo vicioso difícil de romper y con fuerza para desmoronar a cualquiera. No es solo ansiedad: es la ansiedad de tener ansiedad.
Cuando empecé a desarrollar en la pandemia un curso para perder el miedo a hablar en público me di cuenta que no debía centrar mi mensaje en técnicas vocales o de persuasión. Lo que hice fue preguntar a muchos de mis clientes por qué tenían miedo… y mi sorpresa fue que lo que generaba ansiedad era el mero hecho de pensar que iban a tener ansiedad… y que lo iban a notar. Por tanto , el famoso disparador de la ansiedad no era el público, ni siquiera el escenario… ¡el disparador de la ansiedad eran ellos mismos!
Una clasificación superficial
Durante años hemos puesto consecuencias » fáciles » a la ansiedad: que si provoca fobia social, que si viene causada por una falta de creencia en nosotros mismos, que si produce insomnio… Y, aunque probablemente esas consecuencias acompañen siempre a las crisis de ansiedad, deberíamos poner el foco debería estar en el mecanismo interno que lo provoca, y no tanto en el resultado que provoca.
Es como si a un paciente que está teniendo infarto un médico lo diagnosticara con “dolor en el pecho” en lugar de enfermedad cardiovascular que es la que ha provocado esa situación.
A la hora de intentar vencer la ansiedad, nos fijamos más en el síntoma, y no en la causa. Esto pasa con muchos problemas emocionales, sólo estamos describiendo la parte alta del iceberg.
Pero afortunadamente los últimos estudios médicos sobre ansiedad han avanzado lo suficiente para entender que la raíz de la ansiedad crónica no es tanto lo que la provoca, sino cómo reaccionamos ante ella. Y aquí es donde entra en juego el fenómeno que hoy queremos estudiar: la ansiedad que nos da pensar sobre la ansiedad.
¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando tenemos ansiedad a la ansiedad?
La ansiedad es, en esencia, una falsa alarma. Nuestro sistema nervioso interpreta que hay peligro aunque no lo haya y libera adrenalina para “protegernos”. Por eso sudamos, sentimos mariposas en el estómago o notamos que el corazón y el pulso se aceleran.
Hasta aquí, normal. El problema llega cuando empezamos a temer esos síntomas, a pensar demasiado sobre ellos. El cerebro aprende ( y qué rápido lo hace) a asociar la ansiedad como un peligro en sí misma.
-
Mi cliente de glosofobia NO temía al público, sino a ponerse nervioso en público.
Ese aprendizaje convierte una señal de alarma en un enemigo interno que cuanto más intentamos evitarlo, más poder le damos y más domina nuestro pensamiento.
Cuando luchar contra la ansiedad genera más ansiedad
Nuestro instinto natural de supervivencia ante algo incómodo es huir de eso que es incómodo. Tomar una pastilla, recurrir a un truco de respiración y meditación controlada, posponer una reunión o inventarnos una excusa para no ir a la cena a la que nos están invitando. Pero cada vez que evitamos la ansiedad, nuestro cerebro recibe el mensaje equivocado: “esto es peligroso, mejor huir”.
¿cuál es el círculo vicioso de la ansiedad del que es tan difícil escapar?
-
Tengo ansiedad.
-
Me da miedo tener ansiedad.
-
Evito situaciones o aplico estrategias de escape y evitación.
-
El cerebro refuerza la idea de que la ansiedad es una amenaza.
-
La ansiedad crece y se repite con más frecuencia.
El secreto mejor guardado: deja de luchar contra ella
Y aquí viene lo que quería decirte desde el principio: la ansiedad no acaba luchando contra ella, sino estando dispuestos a sentirla, a que nos acompañe.
¿quéeeeeeeeee? ( parece que te estoy oyendo ) . Sí,,… , sé que suena raro. Pero creéme que para vencer el miedo y la ansiedad, mejor dejar que nos acompañen, poner consciencia en ellos. Si en lugar de huir de la ansiedad empezamos a acercarnos a ella, el cerebro aprende justo lo contrario: “esto de la ansiedad no es tan peligroso”. Poco a poco, ese pensamiento adquirido va reduciendo la ansiedad porque deja de verse como una amenaza.
Este proceso se llama aprendizaje de seguridad. Y es lo que permite transformar un ciclo destructivo en un círculo virtuoso: cuanto más dispuesto estoy a aceptar mi ansiedad, menos miedo me da, y cuanto menos miedo me da, menos ansiedad experimento.
¿Y esto cómo se hace?
Obviamente no te voy pedir que te lances a hablar con un micrófono en el Movistar Arena antes de un concierto de Melendi. No se trata de exponerte forzosamente a conferencias, fiestas o noches en vela. Se trata de cambiar la relación con tu ansiedad y con todo lo que conlleva.
-
Evita la evitación: identifica todas esas pequeñas conductas que haces para no sentir ansiedad (llevar siempre una pastilla encima, revisar cien veces tus notas, inventar excusas para no salir…). Solo con darte cuenta de lo que has venido haciendo hasta ahora ya has hecho suficiente.
-
ABRAZA a la ansiedad cuando llegue: cuando aparezca, en lugar de luchar contra ella, di mentalmente “está bien, me puedo permitir sentir esto”. No tienes que disfrutarlo, solo permitirlo, aceptarlo ( ay , qué difícil es aceptar aquello que al principio nos provoca dolor, lo se)
-
Re – enfoca tu atención: una vez validada y aceptada como una emoción NORMAL , sigue con lo que estabas haciendo. La ansiedad puede estar ahí, pero tú decides qué espacio le das. Tu gestionas tus emociones y lo que quieres que te dominen ( o no )
Al principio cuesta. Pero a medida que lo practicas, la ansiedad empieza a perder poder. Porque ya no es la dueña de tu vida, sino «una visita incómoda» que sabes poder tolerar, y al final aceptar como algo normal.
La ansiedad es parte de ser humano. No podemos eliminarla por completo, ni falta que hace: es un mecanismo prehistórico que nos protege del peligro real. Lo que sí podemos eliminar es ese segundo miedo, la ansiedad de tener ansiedad, que convierte la vida en una carrera de obstáculos invisible.
La clave está en aceptar lo que sentimos sin interpretarlo como una amenaza. En lugar de preguntarte “¿cómo me quito esta ansiedad?”, prueba a preguntarte: “¿qué voy a aprender ( o aprehender) con lo que haga ahora?”.
Si tu respuesta implica evitar, huir o tapar, reforzarás el círculo vicioso. Si tu respuesta es permitir, aceptar y continuar, estarás entrenando a tu cerebro para ver la ansiedad como algo seguro.
¿y tú? ¿cual es tu truco para vencer la ansiedad a tener ansiedad? Te leo en comentarios.
