Ahora todo el mundo habla de propósito . De lo importante que es encontrarlo antes que nada. De lo que te cambia la vida el día que lo encuentras. De lo fundamental de saber para qué estás en este mundo…. ¿pero tenemos todos un propósito? ¿las empresas para las que trabajamos tienen un propósito? ¿para qué vale eso del propósito del que todo el mundo está hablando?
No hace falta vivir una tragedia para entenderlo, pero casi todos llegamos a un momento así: estamos ocupados, pero no avanzamos; trabajamos mucho, pero no sabemos para qué; corremos… pero sin un destino al que tenemos que llegar…
Ese es el síntoma universal de una vida sin propósito. ¿pero por qué todo el mundo habla de propósito? ¿qué es lo que estamos haciendo con nuestras vidas para que tengamos que desarrollar un propósito?
- Corremos porque es más fácil que parar y conocernos más.
Es más cómodo ir deprisa que parar en seco para hacerse preguntas incómodas. La sociedad , tu familia, tu entorno, te da las pistas para tener una vida perfecta y ordenada.
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- Estudia.
- Consigue un trabajo importante.
- Gana dinero.
- Compra cosas.
- Cásate y forma una familia.
- Repite indefinidamente.
Y, si haces todo eso, alcanzarás la felicidad plena. Y una porra, que diría mi abuela. Nada de eso asegura que vayamos a ser felices. De hecho, yo mismo seguí ese guion durante años. Buen sueldo, hoteles de lujo, comidas en sitios donde te reservan mesa antes de que tú la pidas. Pero cuando te paras —y solo cuando te paras— descubres la verdad.
Ir deprisa no es lo mismo que ir bien. Correr no siempre te permite llegar antes a la meta de la felicidad.
Mucha gente pasa décadas sin darse cuenta. De hecho, yo descubrí mi propósito con 40 años. Casi media vida sin saber hacia donde iba.
- El propósito no se descubre: casi siempre aparece como por milagro cuando la vida decide darte un golpe.
El propósito no aparece en días tranquilos.Aparece en los días en los que la vida te sacude: una pérdida de un ser querido, una separación o divorcio, una decepción de un buen amigo, una renuncia al trabajo de tus sueños…
En mi caso fue una llamada en mitad de la noche avisando de que un hermano había muerto con tan sólo 50 años. Yo ya llevo 4 años de regalo, sea quien sea Papá Noel.
Mi primera reacción fue absurda: “¿me dará tiempo a cambiarme y ponerme una corbata para el entierro?”. Seguía corriendo, seguía haciendo lo que aparentemente era correcto para ser feliz. Pero ese detalle tan frío me hizo ver la luz: vivía anestesiado, sin meta ni rumbo, vivía SIN PROPÓSITO
Bloqueado emocionalmente, vacío profesionalmente. Ese fue mi freno. Ese fue el espejo. Ese fue el comienzo de otra vida, de otra ilusión. No porque supiera entender la muerte. ( de hecho no entiendo por qué Dios o el sistema o quien sea decide unilateralmente llevarse a alguien sin avisar) Sino porque entendí mi vida. Desde entonces mi propósito pasó a ser » usar la comunicación para hacer que la gente, que mi gente, fuera un poco más feliz» ( y además, gano dinero con ello)
- ¿Qué es realmente un propósito?
Olvida las frases bonitas que aparecen en tu perfil de Instagram. Un propósito no es “ser feliz” o “ayudar a los demás”. Eso vale para todo el mundo y no me hace mejor persona, no consigue sacar lo mejor de mi.
Un propósito es mucho más concreto y llegar a descubrirlo es algo más incómodo :
Tu propósito es aquello que el mundo perdería si tú no estuvieras aquí.
La mayor parte de la gente , si tiene hijos , piensa en ellos. El propósito es tu contribución irrepetible, aquello que sólo puedes hacer tu. Tu forma única y mejor de mejorar la vida de los demás ( y como consecuencia tu propia vida) . Es tu legado, no tu curriculum. Y sí, aunque no lo creas, aunque a veces cueste encontrarlo, todos tenemos algo que aportar, todos tenemos algo que nos caracteriza que es capaz de convertir este mundo en un mundo mejor. ( y mucho más feliz para ti)
Pero no siempre dedicamos tiempo a descubrirlo. No siempre encontramos el momento, y a veces llegamos al final de nuestras vidas ( conozco a más de uno que ya no está) , sin tener un propósito claro. Sin haber descubierto su meta y la forma más sencilla de ser feliz y hacer feliz al resto. Con la única preocupación de «cumplir» lo que otros esperan de nosotros y no lo que nosotros necesitamos para nosotros mismos.
- ¿Cómo descubrir tu propósito? Encuentra fácilmente tu propósito con tres sencillos pasos.
Paso 1. Mira tus grietas, no tus éxitos
Tu propósito está más cerca de tu dolor que de tus éxitos… lo primero que debes hacer esparar a pensar y preguntarte:
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- ¿Qué momentos me han despertado de mi constante carrera en la vida con un destino desconocido?
- ¿Qué «sorpresas» me han puesto en medio que me han obligado a replantearme mi vida?
- ¿Qué heridas me han transformado, de esas que te hacen cambiar por completo?
Ahí hay pistas para descubrir tu propósito, tu IKIGAI . Muchas más de las que crees…
Las experiencias pasadas que te han roto en pedazos suelen mostrarte el PARA QUÉ has venido aquí.
Paso 2. Pregúntate para qué te buscan los demás
Tu propósito está siempre relacionado con algo en lo que eres naturalmente bueno, en lo que todo el mundo demanda de ti… , y no me refiero a lo que pones en tu curriculum como soft skills, me refiero a aquello en lo que eres el mejor. ¿sabes escuchar mejor que el resto? ¿sabes comunicar con impacto y persuasión? ¿eres el mejor haciendo reír?
¿Qué te dice la gente desde siempre?
¿En qué confían en ti?
¿En qué aportas MUCHO más de lo que te das cuenta?
En mi caso, la respuesta llevaba años en mi espejo, y no me daba cuenta: la comunicación.
Hacer fácil lo difícil. Conectar con la gente, con toda la gente. Contar historias que remuevan estómagos y corazones. Y a pesar de ser tan obvio lo ignoré durante años, durante casi 40 años nada más y nada menos.
Paso 3. Identifica lo que harías incluso sin que te pagaran
El propósito no empieza con dinero.
Empieza con energía, con ilusión, con pasión.
Cuando haces algo que está alineado con tu propósito, ocurre esto:
no te cansa, te recarga las pilas, te pone en modo energía a full .
Hazte estas preguntas:
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- ¿Qué actividad te hace perder la noción del tiempo?
- ¿Qué podrías hacer cada día todo el rato sin «casi» agotarte mentalmente?
- ¿Qué te hace sentir que estás exactamente donde tienes que estar, donde puedes aportar más a la vida de los demás y también a ti mismo(a) ?
Eso, probablemente, es tu propósito.
- Cuando descubres tu propósito, todo cambia
En ese preciso momento, no cambia el mundo, sigue siendo el mismo pero… cambias tú.
Y al cambiar tú, inevitablemente, cambian tus decisiones, tus prioridades, tus relaciones y tu vida en general.
El propósito no te da una vida perfecta, pero sí te da esto:
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- dirección, hacia dónde ir y sobre todo hacia dónde NO ir.
- coherencia, todo tiene más sentido.
- energía, fuerza para aquellos días que estás más débil.
- coraje, para decir no, o para decir sí , para tomar decisiones difíciles.
- y un motivo real para levantarte cada día.
Aquella madrugada del 24 de julio de 2011, mientras volvía de San Sebastián a Madrid, entendí por fin cuál era el motor de mi vida:
Mi propósito es usar la comunicación para hacer que la gente viva mejor, para que sea más feliz. (en gerundio mejor)
Ese es mi propósito.
Y ese es el viaje que sigo recorriendo cada día.
- El propósito no es un destino: es un camino
No se descubre una vez para siempre.
Se afina, se ajusta, evoluciona contigo, se adapta a tus necesidades y a las necesidades de aquellos que deciden acompañarte en el camino de la vida.
Pero cuando lo encuentras —aunque sea una primera versión imperfecta— ocurre algo muy simple:
Dejas de correr sin rumbo.
Empiezas a caminar hacia algo.
Y ahí, justo ahí, la vida te cambia. ¿ a qué esperas para encontrar tu propósito?
