El estrés es una constante en nuestras vidas, y a menudo lo aceptamos como una parte inevitable de nuestro día a día. Son las seis de la mañana y mi pulso ya está acelerado sin apenas haber comenzado el día. Pero ¿qué pasaría si comenzáramos a ver el estrés de otra manera? En lugar de considerarlo un enemigo, podríamos aprender a tratarlo como un aliado para lograr nuestras metas más lejanas. Este cambio de perspectiva puede ser fundamental para nuestra salud mental, física pero sobre todo para nuestro bienestar general.
Entendiendo el Estrés
Vivimos en un mundo donde el estrés parece estar en todas partes: desde las noticias alarmantes con las que cada día abre el telediario hasta las presiones que recibimos en nuestros trabajos y vidas personales. La psicóloga Kelly McGonigal ha demostrado que la forma en que percibimos el estrés puede tener un impacto significativo en nuestra salud. Un estudio con 30,000 adultos mostró que aquellos que veían el estrés como algo perjudicial experimentaban efectos negativos en su cuerpo y mente, mientras que quienes lo consideraban un compañero de viaje útil desarrollaban lo que ella llama «la biología del coraje». Esta teoría sugiere que cambiar nuestra mentalidad sobre el estrés puede ser el primer paso hacia una vida más sana y equilibrada. Pero ¿Cómo hacerse amigo del estrés para dejar de sentirlo?
Hábitos para reducir el estrés que padecemos
A continuación, se presentan seis hábitos y estrategias efectivas para transformar nuestra relación con el estrés:
- Tratar el Estrés como tu mejor compañero de viaje: En lugar de verlo como un obstáculo o como un enemigo, considéralo como una oportunidad para crecer y fortalecerse, un compañero que te permite esforzarte más y poner más atención. Esta es la parte más difícil de cambiar. Tenemos una creencia muy limitante que es que el estrés es siempre es malo. Y ni siempre, ni malo.
- Consciencia Emocional: Observa tus reacciones físicas ante el estrés, como un corazón acelerado, la sudoración de manos y reconócelas como señales de preparación para enfrentar desafíos. La inteligencia emocional se basa primordialmente en conocernos a nosotros mismos y a nuestros disparadores emocionales.
- Respiración Consciente: Practica la respiración consciente como haces con la meditación, para calmar tu mente y recordar que siempre tienes acceso a tu propia paz interior. No hay nada más relajante que escuchar nuestro cuerpo.
- Aceptación sin Juicio: Reconoce tu estrés sin etiquetarlo ni juzgarlo como bueno o malo; esto crea un espacio de reflexión. Cada vez soy más fan de la aceptación de nuestro cuerpo. Cuando nos habla nos está diciendo algo, pero no debemos juzgarlo ni etiquetarlo como un sentimiento o una emoción mala. Sencillamente hay que ser conscientes que se trata de estrés.
- Curiosidad ante el Estrés: Una vez que sientas al estrés físicamente o psíquicamente pregúntate qué te está tratando de comunicar ; esta curiosidad puede ofrecerte otros puntos de vista y te puede permitir conocerte un poco mejor. ¿dónde se localiza? ¿qué sentimiento me produce? ¿con quién lo comparto?
- Permitir la fluidez: Olvídate de mostrar resistencia.Eso va a agravar más los síntomas. Usa la palabra de moda, aunque soy consciente de la dificultad que ello supone. Fluye con el estrés… permítete que te acompañe.
Prácticas para aminorar los efectos del estrés
Además de cambiar nuestra mentalidad, hay prácticas concretas que podemos implementar en nuestra vida diaria para reducir los niveles de estrés. No queremos que luches contra él, sino que aminores sus síntomas… no es renunciar a él, sino mitigar las consecuencias de tenerlo:
- Aplica en tu cara Agua Fría: Sumergir la cara en agua fría puede activar la respuesta de relajación del cuerpo.
- Respiración 2-2: Inhala profundamente una vez y luego exhala lentamente; esto ayuda a regular el sistema nervioso y a poner consciencia en la respiración, que ayuda a relajarte.
- Movimiento Físico: Sacudirse o realizar ejercicios ligeros puede liberar tensiones acumuladas… sal a andar , practica ejercicios de stretching
- Conexión con la Naturaleza: Pasear por entornos naturales tiene efectos calmantes y revitalizantes. A mi la última vez que estuve en Bogotá me ayudó mucho a mi vuelta andar descalzo por el césped … y no tuve jetlag…. claramente pasear por la naturaleza solo puede ser bueno.
- Canta tu canción favorita en el Karaoke: Estas actividades estimulan el nervio vago, promoviendo la relajación.
- Afirmaciones Positivas: Repetir frases tranquilizadoras puede reforzar una sensación de seguridad y calma. Mírate al espejo y acepta tus emociones y sentimientos con optimismo.
La Importancia del Cuidado Personal
Es fundamental recordar que en tiempos difíciles es normal sentirse enfadado y triste. Priorizar el autocuidado es esencial; esto incluye cuidar de uno mismo antes de poder ayudar a los demás. En momentos de crisis colectiva, es vital reconocer nuestros propios límites y buscar apoyo cuando sea necesario. ¡acuérdate de las instrucciones del avión sobre el uso de la mascarilla de oxígeno! Primero tu , luego el resto.
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Diego Antoñanzas.
