La cultura del error. Una de las maneras más rápidas de ver si una empresa tiene su liderazgo adaptado a las necesidades del siglo XXI es ver si tiene integrada la cultura del error entre todos sus empleados. ¿Que qué es la cultura del error? Pues la aceptación de que cualquier equivocación es posible ( y plausible en muchos casos) , siempre y cuando lleve asociada un aprendizaje. Y que no existe castigo si cometemos un error porque forma parte de nuestra cadena de aprendizaje.
Eso lo notas cuando vas a visitar a un cliente y te convoca a una reunión en sus oficinas. Como leía esta mañana en un post de Raquel Sánchez Armán en Linkedin ( si no la seguís, a mi me parece de lo mejor y más sensato que hay en Linkedin) : en la recepción de una empresa puedes hacer un master de clima laboral tan sólo fijándote en las caras de sus colaboradores. Y es que hay empresas donde el trabajo por silos, las líneas jerárquicas verticales, la ausencia total de delegación y por supuesto el castigo tras el error, forman parte de su ADN de compañía. Y ya te digo yo, que cambiar esa cultura del error y del castigo no es algo que se pueda hacer de un día para otro.
Si hay algo que he aprendido después de tantos años en multinacionales y ahora como emprendedor , es que la cultura del error (y su aceptación) es la mejor herramienta que puedes tener en una empresa para fidelizar a tus empleados. Sí, sí, como lo oyes. Y te lo digo sin rodeos: si queremos que nuestra cuenta de resultados crezca, innovar cada día y hacer que nuestros colaboradores no roten, tenemos que dejar de ver el error como ese monstruo que hay que evitar a toda costa.
El error: ese compañero fiel que siempre está ahí
Mira, por muy bien que hagas las cosas, por mucho que planifiques y hagas el forecast «niquelado» , siempre va a haber algo que salga mal. Y no pasa nada.Absolutamente nada. De hecho, es lo normal, es imposible ser perfectos. El problema es que en muchas empresas todavía se castiga el error como si fuera el fin del mundo. ¿El resultado? Tienes a los equipos con miedo, colaboradores que no se atreven a proponer ( ni hacer ) nada nuevo y, al final, empresas que se quedan atrás en su cuenta de resultados, y lo que es peor: en la fidelización de sus equipos.
Pero cuando empiezas a ver el error como parte del juego empresarial, todo cambia. Es como cuando aprendes a montar en bici: te caes, te levantas, aprendes, y al final acabas haciendo caballitos. Pues en el trabajo igual. Lo importante es que detrás de cada error, haya un aprendizaje nuevo que podamos aplicar para ser un poquito mejores cada día.
¿Qué pinta el líder en todo esto?
Aquí es donde entra ese famoso liderazgo líquido , ese líder que no va de «yo lo se todo y de todo», sino que se pone al mismo nivel que el resto. Ese jefe que actúa con total vulnerabilidad. Un buen líder hoy no es el que nunca se equivoca, sino el que reconoce sus meteduras de pata y anima a los demás a hacer lo mismo. ¡no pasa nada! Al final, el mensaje es claro: aquí venimos a aprender, no a buscar culpables.
Y ojo, que esto no va de celebrar los errores por sí mismos, sino de celebrar lo que aprendemos de ellos. Si alguien se equivoca y cuenta lo que ha pasado para que no vuelva a ocurrir, ¡enhorabuena! Eso es lo que hace que el equipo crezca y tenga confianza en el resto de sus compañeros.
¿Cómo se pone esto en marcha la cultura del error sin morir en el intento?
Te cuento algunas ideas que se que funcionan: (porque las he vivido en primera persona)
- Habla claro y sin miedo: Haz reuniones donde la gente pueda contar lo que ha salido mal sin que nadie les mire raro. El feedback, si es constructivo, siempre suma. •
- Prueba, prueba y prueba: Lanza ideas, experimenta, y si sale mal, pues se aprende. Mejor equivocarse alguna vez que quedarse parado y no hacer nada nuevo. • No te quedes en la superficie: Cuando algo falla, investiga bien por qué. Muchas veces el problema no es la persona, sino el proceso.
- Reconoce públicamente (el error) el aprendizaje: Si alguien comparte un error y lo que ha aprendido, dale las gracias delante de todos. Eso animará a los demás a hacer lo mismo y perder el miedo a equivocarse.
- Haz que la cultural del error forme parte del ADN de la empresa: Que aprender de los errores no sea algo puntual, sino parte de los comportamientos y valores por los que se premia ( si si, has oido bien, se premia), en una empresa.
Y si después de todo necesitas ayuda para implementar la cultura del error y generar la confianza necesaria para que tus colaboradores pierdan el miedo a cometerlos, me encantará poderte ayudar con un seminario que he preparado para empresas que todavía tienen que mejorar en este comportamiento: Workshop sobre gestión del error y generación de confianza. ¿hablamos?
