La ansiedad, a menudo percibida como algo que simplemente “nos sucede” o «forma parte de nuestra forma de ser» , puede en realidad haber sido aprendida, es decir, que no forma parte de nuestro ser, sino más bien de nuestro estar… y además viene provocada. Y si se aprende, también se puede desaprender. Esta idea, discutida en un artículo de Psychology Today, nos invita a abordar la ansiedad desde una perspectiva de transformación: no como una condición inevitable, sino como un comportamiento que hemos adquirido tras vivir experiencias que podemos reprogramar y superar.
A veces la ansiedad no viene de dentro… sino que viene provocada por factores externos que nos hacen comportarnos así . Desde un ambiente tóxico en la oficina, pasando por un jefe excesivamente controlador, o una situación familiar complicada. Todo nos influye y de todo aprendemos. Y la ansiedad muchas veces pensamos que es innata… y algunas veces no es así. Viene por factores ajenos a nosotros. Pero ¿cómo podemos superar la ansiedad cuando viene de fuera? En este post te doy algunos consejos para devolver aquello que nos prestaron y que no era nuestro…
1. Distinguir lo tuyo de lo “prestado”
Pregúntate: ¿esta ansiedad es tuya de verdad, o alguien te la está regalando? ¿Es tuya, porque tenemos evidencias pasadas o diagnósticos médicos, o te la han ido pasando como quien te pasa un relevo? Es el primer paso para recuperar tu equilibrio emocional.
2. Observa tus pensamientos sin castigarte por ello
A todos nos llegan esos pensamientos acelerados: “¿Y si fracaso?”, “No puedo quedarme atrás, debe salir perfecto”. En lugar de enfrentarte con ellos, tan solo míralos. Déjalos pasar como nubes. No eres esos pensamientos: eres quien los observa, y eso te da poder. Son pensamientos, no son hechos.
3. Enfrenta lo que viene de fuera, sin vestirte de guerra
Si la ansiedad viene de algo externo —una reunión, una noticia, un jefe, un ambiente tóxico, una expectativa no cumplida—, puedes analizarlo con intención. No se trata de lanzarse al vacío, sino de hacerlo paso a paso, como quien prueba el agua con los pies, y descubre que no quema. Desarrolla la curiosidad.
4. Rodéate de personas que transmitan calma
La teoría de Bandura nos dice que imitamos lo que vemos. Así que busca modelos de acompañamiento sensatos y equilibrados: compañeros de trabajo que afrontan la presión sin dramas, líderes que sepan respirar antes de hablar, equipos que comunican tranquilidad y sosiego… evita al máximo lo tóxico
5. Reconecta con lo que puedes controlar
La ansiedad externa te roba tu paz cuando te hace sentir que todo depende de circunstancias ajenas a ti. Retoma la gestión de tus emociones preguntándote: ¿Qué puedo hacer yo aquí y qué no puedo hacer? ¿Qué depende de mí? Ese pequeño centro de poder es tu refugio pero también es tu fuente de tranquilidad.
Herramientas con alma para desaprender la ansiedad que viene de fuera
- Diario de ansiedad: escribe cuándo viene, qué dice, cómo te sientes y qué te gustaría responder. Te sorprenderá cómo baja el volumen con solo ponerlo negro sobre blanco. Gran parte del éxito del coaching ejecutivo es la escucha activa. Solo con eso podemos ayudar – y mucho – a nuestros clientes.
- Cuestiona ese diálogo interno: “¿Esto es verdad?”, “¿Por qué ya no me sirve?”, “¿Qué evidencia tengo de que es real?” «¿puedo hacer algo por cambiarlo o va a seguir estando ahí haga lo que haga?»
- Exposición consciente: afronta situaciones que generen esa ansiedad, a tu ritmo. Sin huir, sin forzar. Poco a poco, descubrirás que pierden potencia. La ansiedad se combate no huyendo de los disparadores, sino aceptándolos poco a poco como actos cotidianos de la vida ( vamos, que nos va a tocar pasar por ellos si o si)
- Encuentra tu calma colectiva: comparte tu sentir con una caña con amigos, busca conversaciones que empatizan, no que amplifican el problema. A veces, el antídoto está en un “aquí estamos, pase lo que pase”; recuerda que la sociabilidad es la forma más rápida de alcanzar una felicidad estable.
Reaprende la serenidad y la calma
La ansiedad que viene de fuera no es una sentencia de condena de por vida, es una señal que puedes reprogramar. No tienes que vivir siempre con esa sensación. Al mirarla, sentirla, y responder con intención en lugar de reactividad y pelea, puedes recuperar el territorio emocional donde tu eres jefe/a de las emociones que te permites sentir y las que no.
Este camino no es corto, no creas que la ansiedad puede desaparecer de un día para otro. Pero sí liberador: desaprender ansiedad es un viaje hacia tu gestión emocional, tu ritmo y tu serenidad. Porque al final, lo que necesitas no es más control externo, sino más presencia interna y más consciencia individual. ¡conocerte y conocer tus disparadores de ansiedad te ayudará a ser más feliz!
