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¿Eres de los que necesitas controlar todo para ser feliz?

Seguro que alguna vez trabajaste en alguna empresa de la antigua escuela. O incluso si estás aquí , leyendo este post de motivación, puede ser que todavía estés sometido/a a un control obsesivo por parte de tus superiores. Control que por supuesto ejerces tu sobre tus subordinados. Es parte del juego. Y a veces, en las tareas muy rutinarias, funciona. Pero la falsa creencia de controlar todo para ser feliz debes eliminarla de tu mente cuanto antes. Porque no hay nada peor que obsesionarse más por controlar que por responsabilizarse con la delegación. Y os aseguro – porque lo he vivido – que la verdadera felicidad está al otro lado del control y el castigo.

La antigua forma de pensar en las empresas lleva rápidamente del control al error , del error a la culpa, y de la culpa al castigo. ¿te suena? La nueva forma de dirigir lleva de la responsabilidad a la delegación , de la delegación a los posibles errores, de los posibles errores al aprendizaje continuo , a la pro-actividad , a la innovación,  y como última consecuencia , a la felicidad tanto del jefe (que ya no ejerce tanto de jefe) , como de los colaboradores.

El exceso de control siempre lleva a la culpa, al castigo, a la preocupación. A la propia culpa y a la que ejercemos sobre quien no ha cumplido como esperábamos. El miedo y sus consecuencias  llevan muchas veces al exceso de control . Cuando yo declaro un control sobre alguien estoy también declarando una falta de confianza en ese alguien. Quiero además que esa persona haga las cosas como yo quiero ” como siempre se han hecho ” coartando cualquier tipo de iniciativa y creatividad. Esto conlleva sin duda a una falta enorme de compromiso. Esto lleva a una terrible espiral denominada la espiral del control. Genera una enorme angustia, ansiedad, y ausencia total de confianza tanto en el equipo como en nosotros mismos.

¿y qué pasa si delegamos con responsabilidad aun sabiendo que pueden equivocarse? Esta es la nueva forma de gestión empresarial . Donde el jefe – que como tal solo ejerce porque lo pone en su tarjeta- es uno más dado que se responsabiliza de las acciones de los suyos, pero les deja total libertad para hacer y equivocarse. El error es parte de la cadena de aprendizaje e innovación. Debemos pasar de controlar a soltar y delegar . 

Las personas que ejercen un exceso de control sobre sus colaboradores suelen también ejercer un control sobre si mismos. Son meticulosos con el tiempo, no se permiten errar (aprender) y viven obsesionados por la perfección sin permitirse disfrutar de nada en el camino. No soportan un contratiempo en el camino, y no ven el error como parte de su función de aprendizaje. Miran siempre hacia el pasado ( errores cometidos donde ya nada se puede hacer ) y hacia el futuro ( errores por cometer con terribles consecuencias ) . No disfrutan del presente. Controlar todo para ser feliz conlleva a ser absolutamente infeliz. Y también a que los que están a tu alrededor sean infelices.

Cuando hacía entrevistas para contratar a gente había una pregunta “de examen” que siempre caía : ” ¿cual es el jefe ideal para ti?” . Ante la mirada atenta de la persona de RRHH que me acompañaba , los/las candidatos/as muchas veces no sabían cómo reaccionar ante esa pregunta trampa. Si decían que “prefiero no saber que tengo jefe” era malo , pero peor era ” necesito un jefe que me diga lo que hago bien y mal en todo momento” . Los que respondían así , a los que les encantaba el control, pocas veces prosperaban dentro de la compañía. No innovaban y eran más bien conservadores en eso de cometer errores porque probaban nuevas formas de hacer las cosas.

Y lo que ha traído esto del Covid, algo en lo que todos estamos de acuerdo, es que se deben crear nuevas formas de hacer las cosas

Si queremos subsistir en el mundo empresarial cada vez más volátil , incierto , complejo y ambiguo, hay que que cambiar todos los procesos de la compañía. Los directivos, los líderes, deben invertir su tiempo en buscar nuevas formas de hacer las cosas, en aprender, en desarrollar intuición, impulsar la creatividad, y dirigir al equipo de la mejor manera posible: con una total empatía y aceptación de las personas, vengan como vengan , con sus grandes aciertos pero también, por qué no, responsabilizándonos de sus errores de los que seguro que todos aprendemos algo nuevo. La responsabilidad como capacidad para dar respuesta. De ahí viene la palabra. Controlar todo para ser feliz no es la mejor idea del mundo. Así que ya estás delegando, soltando, y verás qué pronto encuentras una paz interior como jamás antes habías sentido.

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