La IA está acelerada. Ayer mismo Perplexity anunció la incorporación de su deep research a las facilidades que tendrán los usuarios de su herramienta. Cientos de horas ahorradas con la utilización de un sistema avanzado de inteligencia artificial a disposición de los humanos. ¿desaparecerá el empleo como hoy lo conocemos? ¿se eliminará la cultura del esfuerzo ante resultados inmediatos que no requieran de inversión de tiempo ni de dinero? ¿qué ocurrirá cuando no haya trabajo para todo el mundo?
El sábado pasado comía con un grupo de amigos ( muchos de ellos directivos de empresa con equipos a su cargo) y hablábamos de lo rápido que está yendo la inteligencia artificial y de las consecuencias que vamos a poder ver a corto y medio plazo de ese avance exponencial de sus capacidades. La recientemente anunciada reducción del número de horas de trabajo semanales que ha propuesto el gobierno de España ha puesto de nuevo en la mesa la posibilidad de que en un futuro próximo no haya trabajo para todo el mundo.
Es verdad que las pasadas revoluciones industriales no han disminuido el número de puestos de trabajo pero si que han supuesto una revolución en cuanto a las funciones desempeñadas. Pero esta nueva revolución de la IA trae una novedad importante con una doble vertiente: la aparición de mentes artificiales «creativas» que no sólo afectan a las profesiones monótonas repetitivas de tareas… y algo todavía más preocupante: que la IA permitirá que las máquinas aprendan nuevas funcionalidades por si solas. Vamos que no hará falta darles de comer «datos» para que aprendan a realizar nuevas funciones porque lo harán por si solas.
¿Nos Está Volviendo la IA Generativa Menos Críticos y más perezosos?
Un reciente estudio de Microsoft Research y la Universidad Carnegie Mellon, titulado «The Impact of Generative AI on Critical Thinking», ha hecho saltar todas las alarmas. A raíz de dicho estudio, algunos periodistas y gestores de contenido alarmistas sugieren que estas herramientas nos están «volviendo idiotas», pero si leemos el estudio con más detenimiento descubrimos matices mucho más interesantes y útiles para comprender cómo debemos hacer uso de esta nueva tecnología para que los humanos no nos volvamos unos vagos sin remedio.
¿de verdad nos tenemos que creer todo lo que sale de la IA?
El estudio encuestó a más de 300 trabajadores que utilizan herramientas de IA generativa regularmente, analizando cómo estas afectan su esfuerzo cognitivo y confianza y las conclusiones pueden llegar a ser preocupantes:
- Reducción del esfuerzo cognitivo: Los usuarios tienden a confiar más en las respuestas de la IA a medida que perciben que estas son precisas, lo que reduce su disposición a cuestionarse si son verdad o no.
- Confianza en uno mismo vs. confianza en la máquina: Aquellos con mayor autoconfianza en sus habilidades son más propensos a supervisar críticamente las respuestas de la IA, mientras que quienes confían ciegamente en la herramienta tienden a aceptar los resultados sin ningún tipo de esfuerzo adicional para corroborar la información que le proporciona la herramienta.
Esto plantea una paradoja interesante: cuanto más confiamos en estas herramientas de inteligencia artificial para facilitar nuestro trabajo, menos desarrollamos nuestras propias capacidades críticas y menos nos esforzamos.
¿Es Realmente la inteligencia artificial una amenaza a nuestro intelecto?
La respuesta no es tan simple como parece. El uso de IA generativa no es malo de por si; Ocurre lo mismo con el uso de Internet. O con una sartén. El problema surge cuando ChatGPT ( o la que usemos) se convierte en una extensión de nuestra mente en vez de una «herramienta» más a la que podemos consultar. Vamos, que ni tanto ni tan poco:
- Si usamos la IA para automatizar tareas repetitivas o tediosas, podemos liberar tiempo y energía para enfocarnos en actividades más estratégicas y creativas que antes no estábamos haciendo.
- Si delegamos completamente el pensamiento crítico a la máquina, corremos el riesgo de atrofiar nuestras habilidades cognitivas y perder nuestra capacidad de analizar, contrastar y reflexionar.
El estudio enfatiza que el verdadero desafío no está en la tecnología, sino en cómo la utilizamos. Se que puede ser tentador usar la inteligencia artificial para todo que requiera pensar… pero puede darse el caso que se nos atrofien las neuronas por poco o nulo uso…
La Clave está en educar y repasar o supervisar lo que la IA nos da
Para evitar los riesgos asociados con el uso excesivo de la IA generativa, es super importante desarrollar el PENSAMIENTO CRÍTICO. Algunas de las cosas que podemos hacer son:
- Educar sobre el uso crítico de la IA: En entornos académicos o laborales, enseñar a los usuarios a cuestionarse las respuestas de las herramientas y sobre todo verificar la información que nos da mediante el contraste con otras fuentes o llamando a los expertos.
- Incorporar procesos de supervisión: Si bien la IA puede reducir el tiempo necesario para ciertas tareas, debemos invertir ese tiempo ahorrado en revisar y redefinir ( reescribir ) las respuestas obtenidas adaptándolas siempre al contexto de nuestra realidad. Por eso es tan importante saber cómo preguntar a la inteligencia artificial.
- Fomentar la transparencia y el desarrollo de la ley que asegure la información: Las plataformas de IA deberían incluir explicaciones detalladas sobre sus fuentes de información y también las autoridades ( en este caso Europa) , deberían asegurarse de que dicha información no esté manipulada, salpimentada u orquestada con propósitos ajenos a los propios nuestros…. ( como ya está ocurriendo).
No, no vamos a ser más tontos si usamos la IA inteligentemente ( con inteligencia humana )
La inteligencia artificial generativa tiene el potencial de transformar por completo nuestra forma de trabajar y aprender. Pero debemos decir NO a la tentación ( muy humana por otro lado ) de delegar completamente nuestro juicio crítico a estas herramientas. Son herramientas que nos deben ayudar a tener más tiempo para realizar otras tareas eminentemente humanas ( como socializar , innovar procesos o la escucha empática)
Al final del día, lo que nos hace diferentes como humanos no es nuestra capacidad para producir resultados rápidos, sino nuestro criterio, intuición y capacidad para aportar valor humano al proceso. Vamos, algo que la inteligencia emocional ya nos hizo reflexionar en el pasado. ¿tú qué opinas? Como siempre me encantará saber si piensas lo mismo que yo … o no. ¡en la diversidad está el buen gusto!
