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Si quieres trabajo, hazte fontanero. O no.

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Menuda se ha armado en las redes por el famoso gráfico que te adjunto aquí abajo, Bueno, por el gráfico no. Sino más bien por la interpretación que la gente está dando al gráfico. Y es que cuando el miedo acecha… llegan las 4 f’s: fight,flight,freez or fail. Y esto de la inteligencia artificial es lo que tiene. Que la gente o pelea, o se congela, o escapa, o directamente desfallece.

La semana pasada publiqué en mi Instagram el gráfico de Anthropic. Ya sabes, esa especie de radar que compara la capacidad teórica de automatización de la Inteligencia Artificial con su uso real observado para distintas profesiones. ( profesiones actuales, las futuras obviamente no aparecen)

La respuesta fue predecible. Y humana: Me vapulearon, me insultaron…. se anclaron en la f de «fight» especialmente aquellos cuya profesión actual fuera una de las más afectadas.

«Esto es falso.» «La IA no puede con los trabajos manuales.» «Las revoluciones industriales provocaron el mismo miedo y aquí seguimos.» «Eres un alarmista.» «Eres un vendedor de miedo.» Y mi favorita: » pues hazte fontanero y ya está.»

Bien. Lo han querido: vamos a hablar de fontaneros.

El gráfico no miente. Lo que asusta es la brecha.

Lo primero que hay que entender es qué muestra realmente esa imagen. Aunque mi mensaje en la historia de Instagram pudiera asustar, no dice exactamente que la IA va a eliminar tu trabajo mañana. Dice algo mucho más interesante y más inquietante al mismo tiempo: la capacidad teórica de automatización ya existe en categorías como negocios y finanzas, informática, legal o servicios sociales. Y el uso real observado está muy por debajo de esa capacidad.

Eso es la brecha. Lo que nos queda por ver en los próximos meses o años.

Y esa brecha se llama, en economía, implementation lag. El desfase entre lo que una tecnología puede hacer y lo que el tejido productivo decide hacer con ella. La electricidad tardó décadas en transformar la manufactura. Internet necesitó décadas para reconfigurar el comercio. No porque la tecnología no estuviera lista. Sino porque las organizaciones, los hábitos, las culturas y los marcos regulatorios absorben el cambio a su propio ritmo. O lo frenan, a propósito.

Lo que el gráfico nos muestra es que estamos todavía en la fase inicial de esa curva. Y eso no es un argumento para la calma. Es un argumento para prepararse antes de que la brecha termine de confirmar la realidad.

El argumento del fontanero es real. Pero también es insuficiente.

Sí, los trabajos manuales tienen una posibilidad de automatización mucho menor. Construcción, instalación, reparación, alimentación, mantenimiento. Lo vemos en el gráfico. Si tuviera que montar un negocio hoy, sería de mantenimiento de placas solares.

Este dato de las profesiones «manuales» es real y tiene su lógica: la destreza humana en entornos físicos variables sigue siendo difícilísima de replicar con robots a escala y a precio competitivo. Y es tan importante el tema de destreza como la dificultad de la producción a escala al coste que merezca la pena hacerlo.

Pero sería un poco arriesgado que te diga : «haz que tu hijo sea fontanero» . Es un análisis de de una compañía que se dedica a venderte la IA; hasta donde yo se, no un plan de vida.

Primero, porque no todo el mundo puede ni quiere ser fontanero. Segundo, porque ese sector también se está transformando con la IA, con herramientas de diagnóstico digital, gestión automatizada de clientes, presupuestos en segundos sin intervención humana. Tercero, y esto es lo que más me importa: el argumento del fontanero asume que la única variable es «¿puede la IA hacer esto físicamente?» Y no es la única variable. La pregunta económica real es: ¿resulta rentable para una organización sustituir a un humano por IA en esa tarea? Y esa respuesta cambia. Rápido.

¿Y las revoluciones industriales? Sí, claro. Y también.

Me encanta este argumento porque es verdad y a la vez no dice nada útil.

Sí, la revolución industrial generó miedo. Y claro que los luditas rompían telares. Pero el mundo siguió adelante y se crearon más empleos de los que se destruyeron. Todo correcto.

Pero la transición fue dura para muchos. Muy dura. Y duró décadas, no trimestres. Y quienes se adaptaron no lo hicieron esperando que todo pasara solo: lo hicieron formándose, moviéndose, cambiando.

Además, hay algo que hace diferente este momento. No es que la IA sea más inteligente que el vapor o la electricidad. Es que por primera vez la automatización no solo afecta al músculo. Afecta al conocimiento. A las tareas cognitivas. Eso es territorio nuevo. No catastrófico por definición. Pero nuevo.

Y lo nuevo exige honestidad, no tranquilizantes tipo lexatines con los que no vamos a ninguna parte.

Lo que el gráfico no dice, pero implica.

Hay una lectura que casi nadie hace del radar de Anthropic y que me parece muy interesante: Mira el gráfico de arriba y analiza las categorías donde la brecha es mayor: informática, legal, finanzas, ciencias sociales. Ahí la capacidad teórica de sustitución futura es alta. El uso real de la Inteligencia artificial en lugar de humanos, todavía bajo. ¿Qué pasará cuando esa brecha se cierre? No que todos los abogados o analistas financieros desaparezcan. Sino que uno solo con IA hará el trabajo de cinco. Y las organizaciones lo saben.

No es apocalipsis. Es una reorganización. Y la diferencia entre los que saldrán bien y los que saldrán mal no estará en si son fontaneros o abogados. Estará en si entienden cómo trabaja la IA y saben usarla para amplificar lo que hacen, en lugar de ignorarla hasta que sea tarde.

¿Qué hago yo con todo esto?

Llevo años hablando de liderazgo humano en entornos de incertidumbre. No he cambiado de posición. La IA no viene a destruirnos. Viene a separar a quienes se adaptan de quienes no. Una vez más , la Inteligencia artificial ha llegado para amplificar la potencia que tenemos como humanos, no a sustituirnos. Pero podemos seguir teniendo miedo, o congelándolos, o dejando que pase por nuestro lado sin ni siquiera mirarla a la cara…. Pero la pregunta que debemos hacernos es : ¿qué voy a poder hacer gracias a la IA que antes no podía y qué voy a tener que potenciar como humano que una máquina nunca podrá lograr hacer?

No te hagas fontanero si no quieres ser fontanero. Hazte insustituible en lo que haces siendo el humano que la IA no puede ser: el que tiene criterio y pensamiento crítico, el que gestiona conflictos, el que se enorgullece de su curiosidad, el que genera confianza, el que toma decisiones en contextos ambiguos, el que conecta emocionalmente con las personas.

Y sí, también el que entiende cómo funciona la herramienta que está cambiando el mundo.

El gráfico es real. Las críticas y las miradas que juzgan, comprensibles. El miedo, legítimo. La inacción, el único error que no tiene solución. ¿cuando quieres pasar de la PRE-OCUPACIÓN a la verdadera OCUPACIÓN de lo que se nos viene encima?


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2 comentarios en «Si quieres trabajo, hazte fontanero. O no.»

  1. Uyyyy yo no voy a insultar, pero me da un miedo este gráfico de cuidado. Yo estoy entre los peligrosos (abogado) pero ya no tengo edad de pasarme a la fontanería tampoco; ni quiero. Veremos… supongo que siempre sale el sol para todos, espero eso al menos. La IA podrá facilitar muchas cosas pero en derecho, de momento, no es muy efectiva porque falla mucho interpretando sentencias y leyes. Seguimos necesitando la mente humana. No sé en el futuro…

    1. Muchas gracias Paloma, tienes toda la razón, ahora mismo no es perfecta, pero soy de los que pienso que los abogados os van a pagar más por conseguir la tranquilidad del cliente con una comunicación empática que por el conocimiento de la propia ley y la jurisprudencia. Hoy el valor añadido ya no está en el conocimiento, sino las competencias emocionales que puedas desarrollar ante el cliente.

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