Terminaba la semana pasada un workshop para una compañía farmacéutica americana, y entre las recomendaciones que les daba al final para intentar ser un poco más felices ( o en gerundio, que me gusta más), les recomendé decir siempre la verdad sin hacer «excesivo» daño… Nunca se sabe cuánto daño vas a hacer especialmente porque el dolor no es tuyo sino del otro (a) . Pero hay determinadas veces en la vida en la que es mejor callar… o decirse la verdad tan sólo a uno mismo. ¿quieres saber cuándo ser sincero sin ser sincericida? Pues sigue leyendo para saber usar sinceridad o sincericidio .
La noticia se esperaba desde hacer semanas. El pobre Joe Biden , en un intento de dejar pasar el tiempo para ver si sus males desaparecían, ayer por fin vio la luz y determinó ser sincero hacia el resto del mundo ( y no sólo consigo mismo). Soy de los que pienso que somos los primeros en ver nuestra propia verdad. Aunque a veces intentemos todo tipo de artimañas para ocultarla. Pero la verdad sale, tarde o temprano. Todos ( creedme , todos) tenemos secretos inconfesables. Pero a veces hay que confesar. Hay que hacer que vean la luz. Porque nuestros secretos tienen consecuencias irreparables en los demás si estos no se cuentan.
La sinceridad, decir la verdad siempre, es algo que todos tenemos claro que es importante. De hecho, las personas que son capaces de decir la verdad sin herir son por lo general mucho más felices dado que no están enfrentándose permanente a aguantar una mentira. Sostener una mentira en el tiempo no sólo es complicado y difícil sino que nos hace mucho daño. Pero ¿cómo podemos aplicar sinceridad y no sincericidio en nuestras vidas? Pues hoy te doy algunos consejos que a mi me ayudan , especialmente para preparar el terreno.
Elige el momento adecuado, no siempre debe decirse la verdad
No hay nada peor que soltar una verdad incómoda en el peor momento posible… ser sincericida en mitad del fuego enemigo siempre acaba mal. Si ves que alguien está pasando por un momento difícil, o estáis en un momento muy tenso de vuestra relación, es mejor esperar hasta que se haya calmado la situación antes de compartir tu opinión. Elige un momento en el que la persona esté relajada y abierta a escuchar lo que tienes que decir.
Sé empático, ponte en el lugar de la persona que va a escuchar lo que le quieres decir.
Recuerda que no puedes ponerte los zapatos de la persona que tienes delante sin haberte puesto primero los tuyos. Esto implica poner tu contador de prejuicios y creencias a cero. Al fin y al cabo todos somos diferentes, pensamos diferente y nos afectan las cosas de manera diferente. . ¿Cómo crees que se sentirá cuando escuche lo que tienes que decir? Trata de ser lo más suave y compasivo posible. Recuerda que la sinceridad no tiene que ser sinónimo de crueldad. Sinceridad no es sincericidio y habrá que buscar la manera de decir la verdad sin hurgar demasiado en lo más íntimo y vergonzoso del ser humano ( recrearse en el mal del otro es abrir una enemistad para siempre)
Usa el «yo», o «lo que a mi me pasa, lo que yo siento» … en vez del «eres, lo que haces es…, pensar como piensas es …» ..
En los cursos de gestión de conflictos hay una manera muy sencilla de comenzar a tratar cualquier problema que «desmonta» el enfado y pone el foco en la emoción: En lugar de decir «Eres un desastre», di «Me preocupa que…» o «Siento que…» Cuando usas el «yo», te haces responsable de tus sentimientos y opiniones, en lugar de culpar a la otra persona. Esto hace que tu mensaje sea más fácil de escuchar y menos amenazante. La palabra culpa debería siempre ser sustituida por responsabilidad.
Sé específico, utiliza datos contrastados y describe en la medida de lo posible tu propia emoción.
En lugar de dar comentarios generales como «Eres un mal amigo», sé específico sobre lo que te molesta o te pone de mal humor. Di algo como «Me sentí atacado, menospreciado, triste, cuando no respondiste a mi mensaje durante una semana». Esto ayuda a la otra persona a entender exactamente qué comportamiento necesita cambiar y sobre todo , bajo que emoción estás tu frente a ese comportamiento si lo mantiene en el tiempo. Cuantos más ejemplos puedas poner mejor. Cuanto más seas capaz de definir tus emociones, mejor. ¿es rabia, es dolor, es enfado o es tristeza? Siéntate a analizar tus emociones antes de enfrentarte a un conflicto.
Termina siempre con una nota positiva, con algo que invite a la esperanza y a la resolución .
Después de compartir tu sincera opinión, termina con algo positivo. Recuerda a la persona algo bueno que haya hecho recientemente o expresa tu confianza en que pueden mejorar. Esto les dará esperanza y los animará a trabajar en el problema, y sobre todo les invitará a expresar la misma sinceridad . La próxima vez que quieras decir la verdad ya sabes si elegir entre sinceridad o sincericidio . Si todavía tienes dudas ¡escríbeme y podré ayudarte!
